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Estado actual
y desafíos del Cultivo de Peces Marinos
en Latinoamérica y el Caribe
Realizado,
enviado y autorizado por Carlos F. Wurmann
Gotfrit - Ing.Civil Industrial (U.Chile),
M.Sc. Economía (U. Hull, UK) Consultor
Internacional en Acuicultura y Pesca - AWARD
Ltda. carwur@award.tie.cl
Primera
Parte - publicación quincenal (13/10/2004)
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Introducción:
Simple y directo…El cultivo de
peces marinos en América
Latina y el Caribe (en adelante
ALyC) está en su infancia.
Las cifras de producción
actuales son aún poco alentadoras
y según FAO, no sobrepasan
las 2.300 toneladas en el año
2002, valoradas en algo más
de US$ 24 Millones (dólares
de Dic 2002). Así, en 2001-2002,
los cultivos de peces marinos
representan tan sólo un
0,01% de la disponibilidad total
de estas especies y un 0,02% del
total producido bajo cultivo en
la región.
Por
su parte, la producción
de la acuicultura regional ya
significa un 5,2% de la producción
regional total de recursos pesqueros,
excluyendo algas. No sólo
estos resultados son limitados,
sino que las estadísticas
también indican que sólo
cinco países de la región
declara cultivar comercialmente
peces marinos en 2002.
Estos
antecedentes poco halagadores
contrastan con las enormes posibilidades
de mercado que tendrían
muchos peces marinos locales,
de enfrentarse comercialmente
su cultivo. Así, el presente
documento revisa someramente lo
que acontece en este rubro, y
se refiere a algunas acciones
que podrían servir para
modificar la dinámica del
proceso de instalar nuevos cultivos
de peces marinos en ALyC.
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El cultivo del salmón en Chile
en la última década ha
provocado que se convierta en la octava
potencia mundial en Acuicultura

La tilapia
se está convirtiendo en una especie
con gran potencial para la acuicultura
Latinoamericana
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La
situación recién
descrita para la región
puede sorprender a muchos, pero
no necesariamente a quienes observan
que la acuicultura mundial, de
enorme desarrollo en décadas
recientes y con una participación
en los desembarques totales de
un 29,9% en 2002, se refiere principalmente
a peces de agua dulce y diádromos,
tanto como a moluscos, algas y
algunos crustáceos. Los
peces marinos, (y otros animales
acuáticos) figuran como
los rubros MENOS desarrollados
entre los hidrocultivos, significando
sólo un 3% de los volúmenes
de producción de la acuicultura
mundial en 2002.
Acá,
entonces, parece existir una contradicción
aparente. ¿Como puede haberse
relegado a un segundo plano el
cultivo de algunas de las especies
más deseables para los
consumidores de muchas latitudes?
Y esto, particularmente a la luz
de los enormes problemas que aquejan
a un buen número de poblaciones
de peces marinos silvestres, que
como producto de niveles descontrolados
de pesca ven menguar sus desembarques,
son sujetos de sobre explotación,
agotamiento, o bien han desaparecido
del todo como productos de interés
comercial para la industria pesquera
convencional.
En
verdad, se pueden intentar varias
explicaciones a nivel mundial
y otras tantas a nivel regional.
Entre
las primeras y más significativas:
el proceso de generar tecnologías
para estos cultivos ha resultado
bastante más desafiante
de lo que se hubiese podido imaginar.
De hecho, no sólo esto
es verdad, sino que también
puede indicarse que el ciclo de
investigación y desarrollo
- en adelante I+D - necesario
para alcanzar niveles de conocimientos
que permitan la explotación
comercial de cualquier especie
de peces marinos no parece abarcar
menos de unos 15-20 años…!!
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El cultivo del langostino (camarón
en latinoamérica) representa
una fuente de dólares bastante
significativa en algunos países.

el
lenguado es una especie de alto valor
comercial y muy apreciado en muchas
partes del mundo
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Esto, en la medida que las actividades
de investigación alcancen una
masa crítica en sus aspectos
fundamentales (genética, reproducción,
primera alimentación, producción
de juveniles, nutrición y alimentación,
engorda, técnicas de cultivo,
diseño de sistemas de crianza,
estudio de aspectos ambientales, etc.)
y se trabaje paralelamente en el análisis
de los problemas de eficiencia económica,
competitividad, desarrollo de mercados
y comercialización.
A estos factores
de orden más bien técnico,
se suman variables muy reales que afectan
al sector empresarial y que se refieren
a los riesgos de emprender ‘aventuras
tecnológicas’ con nuevos productos
y sistemas , situaciones a las que se
asocian la necesidad de conseguir financiamiento
bancario para proyectos ‘sin historia’,
o enfrentar la incredulidad de mercados
con pequeños volúmenes
de producción y sin poder garantizar
la consistencia de las entregas ni su
cuantía, mientras no se consoliden
los procesos de desarrollo tecnológico
y comercial.
En verdad,
el largo proceso de incorporación
de nuevos cultivos de peces marinos
no sólo es demoroso, sino que
además muy costoso, situación
que hasta fechas muy recientes han centrado
los esfuerzos de I+D asociados al cultivo
de peces marinos en países industrializados,
donde la capacidad financiera es mayor
y donde otro tanto ocurre con la disponibilidad
y disposición de las instituciones
apropiadas para acometer estas iniciativas.
En el caso
de ALyC, se suman a las trabas anteriores
algunas particularidades locales que
también afectan el desarrollo
de la acuicultura marina regional. Entre
muchas otras, muy ligadas al nivel de
desarrollo económico de estos
países, se suman factores de
inestabilidad política y costumbres
muy arraigadas como las de modificar
idearios y estrategias y cambiar autoridades
‘intermedias’ cada vez que hay cambios
de gobierno. Este hecho redunda en que
muchas instituciones ligadas al desarrollo
científico y tecnológico
enfrenten cada 4, 5 o 6 años
nuevas políticas nacionales que
modifican ‘los ejes’ de su accionar
y restan capacidad de continuidad a
las labores en curso. Tal es así,
que es difícil imaginar que se
brinde apoyo estatal muy decidido a
iniciativas como las que se comentan
aquí, que requieren un largo
plazo de maduración que excede
a aquellos de los mandatos presidenciales.
Por cierto que la región también
presenta carencias de recursos e infraestructura
y cíclicamente enfrenta restricciones
en las disponibilidades de divisas y
todo tipo de desequilibrios de índole
económico que no sólo
atentan contra la estabilidad laboral
de muchos profesionales, que en ocasiones
buscan alternativas de trabajo en países
industrializados, sino que impiden que
las Universidades e Institutos tecnológicos
puedan preparar y/o especializar a sus
científicos y técnicos
en el exterior; puedan adquirir tecnología,
o simplemente dispongan de los recursos
financieros necesarios para realizar
visitas de estudio y análisis
de la realidad productiva y tecnológica
en otras latitudes.
Finalmente
y más allá de la importancia
relativa que puedan mostrar uno o más
de estos inconvenientes en los diversos
países de la región, puede
postularse que un buen número
de los principales cuerpos científicos
y tecnológicos que se abocan
al estudio de la ictio fauna y sus sistemas
de cultivo no tienen necesariamente
una verdadera ‘vocación por la
producción’ y limitan (o centran)principalmente
su quehacer a la investigación
pura o aplicada, sin sentir un verdadero
compromiso con la generación
de las técnicas y sistemas necesarios
para criar peces en cautiverio, y más
aún, de manera económicamente
satisfactoria. Esta vocación
‘purista’ le resta mucha fuerza al proceso
de desarrollo de nuevos cultivos marinos
regionales y hace que los avances científicos
y tecnológicos no se concatenen
en armonía con miras a alcanzar
resultados tangibles.
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