Como
puede comprobarse, son las acusaciones,
temores y argumentos manejados en otras
ocasiones similares, cuando también
se producen bajadas de precio decididas
unilateralmente que dan pie a numerosas
reuniones y que, a la postre, desencadenan
pactos de última hora que, como
puede comprobarse, carecen de solidez
suficiente.
Por eso de
nuevo vuelve a plantearse la posibilidad
de crear una central de ventas ajena
a Opmega, es decir, un instrumento de
comercialización de todo el mejillón
perteneciente a las entidades que no
están integradas en la agrupación
mayoritaria.
El problema
es que tampoco hay unidad en este aspecto,
lo que hace augurar que esa central
de ventas no verá la luz y que
todo se zanjará con nuevas reuniones
entre Opmega, Federación de Mejilloneros
Arosa Norte y Agrupación Gallega
de Mejilloneros (Agame).
Ahora, como
indican desde una de las agrupaciones
del sector, "habrá que ir
poco a poco y volver a hablar con Opmega
para reconducir la situación,
pero no tiene sentido crear una central
de ventas ajena a Omega porque sería
volver a una guerra de precios que nadie
desea".
Análisis:
Achacan lo ocurrido al nerviosismo
Si algo caracteriza al sector mejillonero
gallego es su nerviosismo, que hace
que se produzcan crisis y enfrentamientos
internos cada vez que, por determinadas
circunstancias, el mercado "no
tira" como se espera.
Suele ocurrir
cuando se producen intensos y prolongados
episodios de marea roja que paralizan
las ventas.
Llegado ese
momento los precios del molusco que
está apto para su comercialización
suelen "tirarse" para sacar
el mejillón de las cuerdas y
evitar que se desprenda y se pierda
la producción.
Esta vez
uno de los problemas no es la existencia
de la marea roja, sino precisamente
su ausencia. Hay entidades que habían
acumulado importantes cantidades de
producto en stock para poder venderlo
una vez aparecido el fitoplancton tóxico
que suele invadir las rías en
esta época del año.
Pero la toxina
no está castigando a los mejilloneros
gallegos como lo hizo en años
anteriores, y eso hace que algunos productores
"se pongan nerviosos" al ver
tanto producto parado en las cuerdas.
Otra de las
razones de la nueva crisis es que la
"campaña de Italia"
se está retasando considerablemente,
"y como no se vende bien, alguna
gente quiere sacar el mejillón
de cualquier manera, de ahí que
Opmega decidiera volver a tirar los
precios".
Hay que tener
presente que en Opmega se integran un
total de 20 asociaciones de toda Galicia.
Esa importante cantidad de productores
Ðalrededor de 1.800Ð parece
llevar pareja una mayor dificultad a
la hora de marcar criterios de producción
y venta que satisfagan a todos por igual.
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