| Tabla
1. Composición porcentual de las
dietas experimentales y valor nutritivo
calculado

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| Fig. 3 y 4 Biometrías
quincenales de camarón y tilapia
- Extracción |
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Fig. 5 y 6 Biometrías quincenales
- cuantificación talla y peso
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Con
respecto a los parámetros físico-químicos
del agua, la temperatura promedio del agua
para los meses de octubre, noviembre y diciembre
fueron 23.7, 25.3 y 27.2 ºC; encontrándose
los dos últimos meses dentro de los
rangos de temperatura en los cuales se cultivan
las tilapias y camarones, que fluctúan
entre 24 y 32ºC (Marcillo y Landívar,
2000; New y Singholka, 1984). Sin embargo,
durante el mes de octubre estuvieron por debajo
de los rangos de crianza. El pH del agua
no tuvo variaciones significantes (8,1-8,2),
encontrándose dentro de los rangos
permisibles para ambas especies, pero no en
el óptimo (7,5) tal como lo mencionan
Glude (1978); Coelho et al., (1982); New y
Singholka (1984); Popma y Lovshin (1996).
En
el experimento la mínima y máxima
concentración de oxígeno disuelto
fueron de 4,53 y 11,86 mg/l, siendo el valor
inferior ligeramente menor según Castillo
(1994), ya que recomienda niveles mayores
a 5 mg/l debido a que el valor disminuye adicionalmente
por reacciones químicas de descomposición
de materia orgánica, alimento no consumido,
heces, incrementos en la tasa metabólica
por un aumento en la temperatura o consumo
por nubosidad. Para el caso de los camarones
estuvo dentro de los rangos permisibles (4-9
mg/l) tal como lo mencionan Coelho et al.,
(1982); New y Singholka (1984).
La
producción de nitrógeno amoniacal
estuvo fuera de los rangos tóxicos,
obteniéndose valores máximos
de 0,41 y mínimos de 0,37 ppm; según
Cold (1967) citado por Zambrano (1988) los
rangos tóxicos fluctúan de 0,6-2
mg/l. Los valores de dureza se encuentran
dentro de los rangos permisibles (94, 88,
87 y 85 ppm CaCO3), Arredondo et al., (1994)
recomiendan para la tilapia una dureza inferior
a 350 ppm siendo el óptimo 20ppm; en
camarones New y Singholka (1984) aconsejan
aguas donde la dureza sea preferiblemente
menor de 100 ppm (Tabla 2).
Fig.
7 Distribución de las unidades
experimentales en el Centro de Acuicultura
Tambo de Mora
En
relación a los parámetros productivos
(incrementos de peso, talla y biomasa) no
se encontraron diferencias estadísticas
significativas para ninguna de las especies
en estudio (Tabla 3). Se observó
que el T1 fue numéricamente mayor,
a pesar de presentar el menor nivel de proteína
(35%). Similares efectos encontraron
Teshima et al., 1985 citados por El Sayed
y Teshima (1991) en experiencias con alevines
de tilapia nilótica donde apreciaron
que al incrementarse la ED se obtuvieron resultados
más bajos de crecimiento con 40% de
proteína que con 30% en la dieta.
Tabla
2. Efectos de los parámetros de calidad de agua sobre el comportamiento productivo
de tilapia roja y camarón gigante de
Malasia
Asimismo,
de la relación P/ED obtenidas de los
tratamientos evaluados: 109,38 mg/Kcal
(T1), 100 mg/Kcal (T2), 125 mg/Kcal (T3) y
114,29 mg/Kcal (T4), fue el T1 el que concordó
con los resultados obtenidos por Popma y Lovshin
(1996), quienes sostienen que el rango óptimo
de P/ED va de 107,52-112,35 mg/Kcal. El balance
impropio de la relación P/ED de los
tratamientos restantes nos llevó a
un pobre crecimiento, como consecuencia de
una insuficiencia en la cantidad de energía
lo que conllevaría a una catabolización
de los tejidos corporales para cubrir los
requerimientos de energía calorífica
(Young, 1987) y la proteína sería
utilizada como fuente de energía (Cowey,
1980) produciendo que una mayor proporción
de energía se desperdicie en forma
de calor (Cho y Kaushik, 1985); consecuentemente
menor cantidad de proteína sería
retenida en el cuerpo de los peces, representando
un incremento innecesario en los costos de
alimentación. Por otro lado, si
existe un exceso de energía en la dieta
puede reducir el consumo de alimento impidiendo
que las proteínas necesarias para el
crecimiento puedan ser ingeridas por los peces
(Lovell, 1994), así como aumentar la
deposición de grasa en el cuerpo de
estos (Jauncey y Ross, 1982; NRC, 1983).
En camarones el
T2 fue quien obtuvo los mejores incrementos
de los parámetros productivos.
El mayor consumo
de alimento fue superior en el T1 (35% proteína
y 3200 Kcal ED); sin embargo, no denotaron
diferencia significativa entre ninguno de
los tratamientos. Durante el período
de investigación se corroboró
que el consumo de alimento se vió influenciado
por el incremento del pez, es decir existe
una relación directa entre la cantidad
de alimento a suministrarse para dicho lote
y el incremento de biomasa, tal como lo menciona
Dorado (1996). En camarones no se obtuvo
el consumo de alimento debido al tipo de cultivo
desarrollado (policultivo), donde Ponce y
Hernández (1988) establecen que los
peces son la biomasa principal con una densidad
mayor a la de los camarones, donde éstos
son agregados como miembros marginales
sembrados a una densidad menor, sin alimentación
suplementaria específica para ellos.
La eficiencia de
las 4 dietas experimentales se midió
mediante la evaluación de las conversiones
alimenticias, siendo el T4 (40% proteína
y 3500 Kcal ED) el más eficiente; sin
embargo, no mostró diferencia significativa
con los tratamientos restantes.
Con respecto a
la sobrevivencia, finalizado el experimento
no se encontró diferencia significativa
existiendo una mayor supervivencia en las
tilapias alimentadas con 40% de proteína
y 3200 Kcal ED (T3) en relación a las
demás dietas. Ensayos realizados
por Burmester (2001) en sistema intensivo,
bajo una dieta con 40% de proteína
obtuvo 65% de la sobrevivencia; por otro lado,
Berman (1997) obtuvo 60-80% de sobrevivencia
en alevines alimentados con dietas con 35-40%
de proteína.
Finalmente en el
análisis de costos, como se puede observar
en la Tabla 2, cada tratamiento generó
costos por alimentación; no obstante,
la velocidad de crecimiento que generan estos
determinan la performance de la producción. En
los costos de los tratamientos por Kg/Tilapia
producida el mayor gasto incurrió con
40% de proteína y 3200 Kcal ED/Kg alimento
de mayor conversión alimenticia, siendo
el tratamiento con 35% de proteína
y 3200 Kcal ED/Kg alimento el que denotó
el menor costo de alimentación/Kg de
tilapia producida. Demostrando que no
siempre los mejores conversiones alimenticias
T4 (0,66) determinan el menor costo de alimentación
debido a que están asociados a los
costos que genera la formulación de
la dieta.
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