Aunque
desde el punto de vista económico el
cultivo de erizo, hoy en día,
no sería rentable, sí hay buenas
perspectivas para la repoblación, “introduciendo
en las costas más castigadas por la
explotación ejemplares de entre seis
meses y un año de edad, nacidos en
laboratorio y preengordados en batea, con
un tamaño medio de 25 mm”.
Varias empresas de alimentación
dedicadas a la transformación del erizo
ya mostraron su interés en
los resultados de este proyecto, debido a
los problemas que hay en la actualidad con
la extracción de este recurso marino.
“Se están haciendo
ensayos
con erizos comerciales con el fin
de aumentar el índice de condición
(I.C.) de las gónadas, la parte comercializable,
para enlatado por ejemplo, en muy poco tiempo”,
nos explica Manuel Rey.
“La idea es que si el índice de condición
es muy bajo cuando se abre la veda - o en
cualquier momento de la extracción
- se pueda pasar de un 3 por ciento de I.C.
a un 12-15 por ciento aproximadamente en un
mes”, añade.

Para
ello
se están diseñando
piensos específicos muy energéticos
y se está comparando la evolución
del I.C. en los ejemplares alimentados en
batea, respecto a los del medio natural.
“Esto sí que ya tendría aplicaciones
comerciales muy interesantes para las industrias
procesadoras de erizos”, concluye.