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Entrevista a Patrick Sorgeloos, experto FAO en acuicultura

“Otros continentes utilizan la experiencia europea
en acuicultura para generar riqueza y no
podemos quedarnos atrás”

 
   © misPeces.com - 20/04/2009
  

Existen muchas lecciones que se pueden aprender sobre la acuicultura de Europa, incluso dentro de los países asiáticos que cuentan con una tradición milenaria en este ámbito, asegura el Dr. Patrick Sorgeloos, profesor de acuicultura de la Universidad de Ghent, Bélgica, y Director del Laboratorio de Acuicultura y el Centro de Referencia de Artemia de la misma universidad.

El experto cuenta con más de 30 años de investigación y extensión en el cultivo de artemia, larvicultura, acuicultura de peces, crustáceos y moluscos.
Además ha realizado misiones y proyectos para diferentes organizaciones internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Comité del Mekong de Naciones Unidas, entre otras.

Sorgeloos estará en Andalucía esta semana como ponente del I Seminario Internacional sobre I+D+i en Acuicultura, que organiza la Fundación ctaquA.

Como preámbulo y en exclusiva para misPeces.com,
Sorgeloos ha presentado su visión acerca de los futuros desafíos de la acuicultura europea y las oportunidades comerciales con Asia.

 
 
¿Cómo ha cambiado la visión de la acuicultura en el mundo?
 

La antigua visión de la acuicultura estaba más bien enfocada hacia la producción de alimentos para abastecer a las poblaciones locales. Sin embargo hemos experimentado un gran cambio en los últimos cuarenta años. Esta evolución comenzó con los japoneses y luego se extendió rápidamente en Europa, donde la acuicultura se convirtió en un medio para obtener dinero más que alimentos por sí mismos. Esta actividad no sólo se vio como una oportunidad para producir, por ejemplo, salmones para satisfacer los requerimientos alimenticios, sino que permitió producir pescados para la exportación, y así se convirtió en un negocio.

Y cuando tú estructuras un negocio tienes que tener una mirada completamente distinta que cuando realizas esta actividad en tu propia parcela o solo para subsistencia. El enfoque de negocios en la acuicultura no admite tener errores, todas las acciones deben ser más predecibles y se establecen otras prioridades. Es aquí donde los hatcheries se convierten en esenciales para asegurar el abastecimiento de semillas o larvas con el fin de hacer sostenible la actividad.

Necesitas controlar todos los parámetros y mejorar la rentabilidad. Por ejemplo, en una acuicultura de subsistencia al estilo asiático puedes tener una supervivencia de un 1 por ciento de tu producción y no hay problema porque los costes son bajos; sin embargo, con la visión actual de la industria acuícola, no puedes bajar de 10 ó 20 por ciento de supervivencia, y por lo tanto todas las acciones se deben basar en una ciencia más predictiva si se quiere tener éxito.

 
¿Qué aspectos pueden aprender los acuicultores europeos de Asia?
 

Al comienzo mucha gente en Asia decía que debían olvidar sus propias técnicas de acuicultura y copiar a Europa, que realiza monocultivos más eficientes.

Por suerte los europeos hemos tenido un mayor contacto con China y hemos visto lo bien que funcionan los policultivos o la acuicultura integrada de peces, algas y moluscos y sabemos que podemos aprender de ese sistema de acuicultura.

Tenemos una mentalidad en Europa, que no está mal, pero que funciona enfocada en la especialización de un solo cultivo; así sucede en la agricultura, en la industria de alimentos y también en la acuicultura.

Pero todos los productos generan ciertos desechos que deben ser manejados. Para ello existen las plantas de tratamientos de desechos, lo que también significa un coste para las empresas.

En los años setenta esto no era un problema, pero ahora somos más conscientes del uso de la energía y las materias primas y debemos reconsiderar el uso de los desechos provenientes de la acuicultura.

Y es allí donde tenemos una tremenda oportunidad de aprendizaje desde Asia para abordar la reutilización de estos desechos que pueden ser aprovechados como fertilizantes para otras actividades. Asia puede exportar estos conceptos hacia Europa y Latinoamérica, mientras que los expertos en Europa pueden enseñar acerca del mejor uso de esos nutrientes en el ecosistema.

 
¿Cómo se integran estos intercambios culturales con las actuales legislaciones de acuicultura en los distintos países?
 

Las regulaciones sobre acuicultura en Europa, y en otras partes del mundo, no son malas, pero deben ser más dinámicas; ya que la mayoría de estas legislaciones son creadas para prevenir problemas y daños al medio ambiente, con una mentalidad de cero riesgo. Pero ahora debemos pensar en qué partes del sistema están los beneficios y dónde y cómo podemos obtener un balance apropiado.

Debemos convencer a nuestras autoridades que sean un poco más flexibles. También debemos enseñarles a que estén más abiertos a nuevas opciones e ideas, ya que de ello depende el futuro de la actividad.

No son cambios que sucedan el próximo año, pero sí ocurrirán en las próximas décadas. Por ello, si queremos ser exitosos en la acuicultura, éstas son las innovaciones que verán nuestros bisnietos en los próximos años. Para ello, este desarrollo con un enfoque integrado de la acuicultura debe partir ahora, paso a paso.

 
¿Y cuáles son las otras claves para el futuro desarrollo de la acuicultura europea?
 
Otro aspecto importante es la domesticación de las especies acuáticas, pero requiere de tiempo y dinero. No podemos seguir dependiendo de la extracción de semillas o larvas del medio natural, ya que no se puede asegurar un abastecimiento y calidad constantes.

En acuicultura debemos controlar todas las etapas y lograr que éstas sean predecibles. Desde un punto de vista del control de enfermedades, debemos evitar la introducción de patógenos, virus o bacterias desde el medio silvestre y reducir el riesgo sanitario. Además desde la naturaleza no siempre obtenemos una calidad constante de semillas debido a la diversidad genética, lo que significa que a veces conseguimos unos rendimientos muy buenos y otros muy bajos.

La domesticación ya ha sucedido en la industria del ganado, los cerdos y los pollos, que comenzaron ha realizarla hace décadas atrás. Ello dio paso a la implementación de los programas de mejoramiento genético que permiten seleccionar a las mejores descendencias y así también va suceder en la acuicultura.
 

¿Qué lecciones pueden aprender otras naciones acerca de la acuicultura marina europea?

 
Podemos estar muy orgullosos con la tecnología de cultivos marinos desarrollada en Europa. Comenzó con el cultivo de salmón y se ha expandido con otras especies como lubina y dorada en el Mediterráneo y el cultivo de rodaballo en el norte de España. Muchas de las primeras iniciativas provienen de Noruega, pero luego han sido adaptadas a las realidades locales. Otro aspecto es el concepto de bioseguridad en hatcheries que -pesar de que se puede mejorar- es muy avanzado en Europa y son lecciones que podemos dar a la acuicultura en Asia o Latinoamérica.



Me gustaría agregar que, aunque estamos muy orgullosos de nuestra tecnología, deberíamos también estar más orientados comercialmente y mirar fuera de Europa. Los países como Vietnam, Tailandia o China no sólo miran a Europa en términos de tecnología, sino también para establecer alianzas estratégicas de cooperación en una base de “win-win”, es decir donde todos ganan, y es algo que aún no nos hemos dado cuenta. Necesitamos ver iniciativas de este tipo por parte de los Gobiernos.

Puede ser que esto no sea una posibilidad real para una granja de cultivo pequeña en Galicia o Andalucía, pero tenemos asociaciones de acuicultura en España y en Europa que podrían establecer estos contactos y lograr beneficios para todos. Son oportunidades que no pueden perder los productores.

Hoy día vemos como en otros continentes se utiliza la experiencia europea en acuicultura para generar riquezas y nosotros no podemos quedar atrás. Vivimos en un mundo global y tenemos que ser más abiertos a nuevas iniciativas. Se puede aprovechar, por ejemplo, la experiencia de los acuicultores europeos para involucrarse en la producción de cultivos en Asia con productos que luego serán consumidos en España.

Un claro ejemplo sería el caso del cultivo de panga en Vietnam que ha generado muchos conflictos recientemente, pero que también podría dar origen a nuevas oportunidades de negocios y alianzas entre productores europeos y asiáticos. Para ello debemos analizar dónde están los beneficios y las oportunidades, pero creo que hasta el momento no hemos buscado suficientemente estas alternativas.

 

Maquetación: C.Cabrera - © misPeces.com - 20/04/2009