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Entrevista a Adolfo Alvial, experto de la industria del salmón

“La industria del salmón chilena no estaba preparada para enfrentar situaciones como la actual”

   © misPeces.com - 09/12/2009
  

En Chile, el consumo de pescado no supera los cinco kilos per cápita al año. Este país cuenta con una larga historia de pesca extractiva; sin embargo, nunca tuvo efectivamente una tradición acuícola hasta la incorporación del salmón de cultivo en los años 80. El desarrollo de este sector fue tan intenso que logró situar al país como segundo productor mundial de esta especie -tras Noruega- con una producción de salmón y trucha que superaba las 650 mil toneladas anuales en el año 2007 y retornos por más de 2.242 millones de dólares (1.498 millones de euros). Con estas cifras, este país Latinoamericano se ubicó durante años entre las 10 principales potencias de cultivo del mundo, un listado que era tradicionalmente ocupado sólo por naciones asiáticas.

No obstante, en julio de 2007, una crisis sanitaria afecta a la industria del salmón, específicamente a más del 45 por ciento de las instalaciones de salmón del Atlántico,-la especie más importante-, con un brote del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA) que generó pérdidas por más de 500 millones de euros. Hoy las proyecciones de crecimiento se restringen a un tercio de la producción anual, cifra poco usual para una industria que crecía a pasos agigantados.

En esta entrevista a misPeces.com, Adolfo Alvial - consultor en acuicultura de Adolfo Alvial Asesorías y quien fuera por seis años el director del Instituto Tecnológico del Salmón, INTESAL de SalmonChile, y durante los últimos dos años gerente técnico de Marine Harvest Chile, la empresa más grande del sector -; explica cuáles han sido los alcances de esta crisis, qué lecciones se pueden aprender y cuál es el nuevo enfoque de diversificación del sector acuícola chileno.

 
 
Muchos países miraban a Chile como un caso de estudio por el rápido desarrollo logrado en el cultivo de salmón. ¿Qué pasó con el “milagro” de la acuicultura en Chile?
 

El rápido crecimiento de la acuicultura en Chile generó mucho interés en países de Occidente y entre ellos España. Si por milagro entendemos un crecimiento vertiginoso con un impacto positivo muy alto en dos regiones del sur de Chile, eso es real, pero también es cierto que ahora el crecimiento se afectó, producto de la aparición del virus ISA y por lo tanto la tendencia se ha frenado.

No creo que vayamos a crecer al mismo ritmo de la última década, pues no sería prudente ni lógico, pero lo que si pienso es que vamos a retomar el crecimiento de la industria para fundar una nueva salmonicultura. Estimo que con la actual capacidad instalada, llegaremos a producir entre un 65 a un 70 por ciento de lo que producíamos antes, lo cual no es un mal panorama, sino al contrario es mucho más armónico con las capacidades ambientales. Estas capacidades de carga se deben controlar mucho más al mirar al futuro del sector.

En otras palabras, durante muchos años el crecimiento de la salmonicultura en Chile fue notable, pero la industria no se había preparado para situaciones como ésta y se desatendieron factores que resultaron ser cruciales. Ello finalmente nos pasó la cuenta. Entre ellas -la fundamental a mi juicio- es que se descuidó el tema medio ambiental, y específicamente el poder conocer las capacidades del ambiente para poder contener una industria que crecía a ese ritmo.

La industria no se había preparado suficientemente para enfrentar situaciones sanitarias y ambientales como la actual.

  

¿Qué lecciones pueden aprender de esta crisis los productores de peces españoles? ¿A qué acciones deben estar atentos en las producciones de lubina y dorada, y otras especies?
 
Lo más importante es la necesidad de contar con información fidedigna de los lugares y entornos donde se realiza la acuicultura. Uno no debe trabajar sin saber los aspectos esenciales del ambiente donde se opera, en otras palabras, se deben conocer datos sobre las dinámicas, las corrientes marinas, los movimientos de masas de agua y los cambios de parámetros que son fundamentales en el crecimiento de los organismos que estamos cultivando.

Por otro lado, se debe fortalecer la interacción con otras actividades en la zona costera, pues no podemos estar hablando de sostenibilidad sino se trabaja en el mar junto con otros actores. Ese concepto debería aplicarse en todas partes, no sólo en España, y muy especialmente en las zonas donde se esté concentrando la actividad.

 
En el caso de la nueva normativa del sector, contenida en el proyecto legal que modifica la Ley General de Pesca y Acuicultura, que está en trámite actualmente en el Parlamento ¿Qué cambios se están promoviendo para hablar de una nueva salmonicultura?
 
La nueva legislación, que está en trámite actualmente en el Senado, va a recoger muchas de las necesidades que plantea la nueva industria, otorgando más posibilidades al movimiento o a la relocalización de las concesiones o sitios de cultivo y controlando los niveles de producción de la industria, ya que disminuye y fija límites a la densidad de la carga de los centros de cultivos.

Si la Ley se aprueba como se presentó originalmente en materia de concesiones, creo que abre una oportunidad muy grande para la salmonicultura, y para la acuicultura en general en Chile, porque va a permitir que algunas concesiones se puedan relocalizar o fusionar; lo que implica un efecto positivo para el medio ambiente, pues se podrán utilizar las zonas que son más apropiadas y que interfieran menos con otras actividades, lo que hasta ahora estaba restringido legalmente. Esto es especialmente importante para la zona costera, pues esta modificación de la Ley liberará sitios del borde costero que son importantes para el sector pesquero artesanal y que hasta ahora estaban dentro de zonas definidas como “aptas para la acuicultura”.

Además, se promueve un enfoque de manejo sanitario “por barrios”, es decir zonas de características ambientales relativamente homogéneas, que deberán seguir un régimen de siembras y descansos, previamente definido por la autoridad. En la práctica, esto significará que las empresas que conviven en un mismo espacio deberán ponerse de acuerdo, organizando sus ciclos productivos. Por ello esta legislación tiene la virtud de encaminar la industria hacia un ordenamiento de las distintas actividades acuícolas con otros sectores del borde costero.

La lógica va a definir que cada compañía tienda a situarse en un “barrio”, es decir una zona donde se instalarán sus jaulas de cultivo y en la que será, consecuentemente, mucho más fácil de controlar el cumplimiento de las buenas prácticas.

A pesar de esto, estimo que debe darse prioridad a una exhaustiva revisión de la definición de estas zonas, a modo de validar que sus límites obedecen a bases científico-ambientales; el costo de equivocarse en esto sería muy alto. Hay que encargar esa revisión a los mejores especialistas del país, para que lo hagan con la mejor información disponible; aunque su aplicación vaya siendo gradual.

 
¿Qué fue lo que falló con la regulación del sector acuícola en Chile?
 
Existían muchas regulaciones, pero no estaban integradas ni conectadas, sino más bien eran multisectoriales, con criterios muy distintos de acuerdo a cada organismo relacionado con la pesca y acuicultura, el medio ambiente, la sanidad, etc. Por lo tanto faltó una mirada integrada sobre la acuicultura y el borde costero.

En este contexto, muchas regulaciones se rozaban unas con otras y la fiscalización fue muy débil. Además los criterios eran distintos entre cada organismo.

Por lo tanto, siempre había espacio para que algunos, que no se sentían cómodos con la reglamentación, lograrán alguna formula para incumplirla. Desde luego no fueron todos, pero los infractores terminaron por afectar a toda la industria.

En este sentido, en el nuevo trabajo que se está realizando a nivel regulatorio, es importante incorporar los aspectos de gobernabilidad para la zona costera y la pronta aprobación de la Ley General de Pesca y Acuicultura. Sin embargo, el trámite legal de la Ley se ha demorado porque su aprobación entró a debate en un año de elección presidencial y eso ha enredado el proceso. Ello significa también que se ha atrasado el proceso de recuperación del sector, pues nadie va a reinvertir o, en el caso de las entidades financieras, apoyar monetariamente, sin antes contar con un reglamento claro.

En un panorama positivo deberíamos tener un nuevo marco legal a fines de este año, no obstante, lo más realista es que esté aprobada recién a fines del primer semestre del próximo año, lo cual sería muy serio para el necesario proceso de recuperación de la salmonicultura.
 
¿Cuál ha sido el real impacto del virus ISA en la salmonicultura chilena?
 
Las siembras de peces han descendido casi un 30 por ciento en el caso del salmón Atlántico, que es la principal especie de cultivo en Chile. Por otro lado, la producción del año 2008 bajó en volumen pero no estuvo tan afectada, especialmente porque en 2007 se habían incrementado las siembras, con respecto al año anterior; por lo tanto el impacto de la mortalidad del ISA se compensó por el mayor número de peces en el mar. Además se adelantaron las cosechas de peces al detectar la enfermedad en algunas zonas, por lo tanto en términos de producción lo más serio puede esperarse para este año y el 2010.

Estimo que la producción total de salmonicultura en 2010 va a caer en un 40 por ciento, con respecto al último año “normal” (2007).

De acuerdo a la dinámica que ha tenido este brote sanitario, en el segundo semestre de 2009, estamos empezando a observar que las tasas de crecimiento están mejorando, mientras que las tasas de mortalidad han disminuido y lo más importante es que se están logrando nuevamente centros de cultivo con producción de peces, en promedio, por sobre los cuatro kilos de tamaño. Estos tamaños de crecimiento no eran alcanzables en el último tiempo, no sólo producto del virus ISA, sino ya desde el año 2005, por efecto de otras enfermedades que afectaban al sector como el Cáligus (parasitosis).

Por lo tanto, ahora se comienzan a ver los resultados de las medidas de control sanitario adoptadas a causa del ISA (forzadas por la situación o voluntarias), especialmente en materia de biomasa en el mar.
 
¿Actualmente en las plantas de proceso hay pescado disponible para procesar?
 
Muchas de las plantas de proceso de salmones, que fueron construidas y están dedicadas exclusivamente al procesamiento del salmón y la trucha, han cerrado o han bajado su actividad.

El impacto a nivel de desempleo ha sido muy fuerte. El hecho de que se contara aún con pescado durante 2007 y parte de 2008, hizo que las plantas de proceso aún permanecieran activas. Ello retardó el impacto de los despidos, pues la demanda de mano de obra es mucho más alta en las plantas de proceso -aproximadamente de 600 a mil personas por empresa- que en los centros de cultivo. Sin embargo, desde mediados de 2008, las empresas han tenido que cerrar las instalaciones o disminuir el número de trabajadores debido a la falta de pescado. Se calcula en unas 10.000, las personas que han sido desvinculadas de la industria del salmón. Hoy la situación tocó fondo, pero aún nos queda un año difícil en 2010.

No obstante, en el periodo que abarca octubre a marzo de 2010, yo esperaría un mejoramiento debido a la temporada de la cosecha del salmón Coho, pues esta especie no se ve afectada por el ISA.

Con ello, actualmente podemos ver un nuevo movimiento de siembras de peces en agua dulce, vehículos transportando peces y en fin, una reactivación de la acuicultura, lo que nos da pie para creer que el sector se va a recuperar.

Pero el punto es otro. Lo importante es que ahora hagamos las cosas con información y que estemos realmente seguros que el ambiente está bien preparado para recibir al cultivo de salmón y con una carga ambiental moderada.

Pues si no lo hacemos con prudencia y con datos en la mano, podemos volver a impactar negativamente, lo cuál sería desastroso no sólo del punto de vista económico y social, sino para las expectativas del sector. Por ello es necesario ahora contar con indicadores ambientales y sanitarios para áreas concretas donde se realiza la salmonicultura. Además, es esencial revisar la zonificación del borde costero.
 
Frente a la caída de la producción chilena, Noruega está abasteciendo de salmón los mercados norteamericanos ¿Qué va a pasar con las exportaciones de salmón y los mercados a futuro?
 
No hay ninguna duda que esta crisis sanitaria va a alterar la fuerza que tenía el país en varios mercados como el norteamericano. Sin embargo, en el caso de las compañías transnacionales, esta caída de la producción se puede compensar con salmón producido en otras zonas. La estrategia ha sido no descuidar a los mercados emergentes, como Brasil o México, que demandan un menor volumen de salmón, para sobrellevar la caída en la producción hacia los mercados donde había una apuesta importante.

Por otro lado, Estados Unidos, que es junto a Japón nuestro mercado más importante, no se ha quedado drásticamente sin salmón, pues ha sido abastecido por Noruega. Las empresas que están en Chile han recurrido a salmones de otro origen, y esto va a ayudar a que cuándo las empresas se recuperen, el impacto no sea tan grande. Por otro lado, las empresas más pequeñas han firmado acuerdos a largo plazo con sus compradores para mantener esos lazos comerciales.
 
Finalmente ¿Existe algún cultivo que pueda compensar la caída experimentada en la industria del salmón? ¿Qué ha pasado con la diversificación de especies de acuicultura en Chile?
 
A nivel de Gobierno se generó un programa de diversificación acuícola con enfoque en especies seleccionadas por su potencialidad integral. Se ha comenzado con cuatro especies de cultivo, y con una duración de financiación de diez años. Esto significó un cambio de estrategia nacional, pues hasta la fecha la mayoría de los proyectos no duraban más de dos años, con experiencias que sumaban a más de 30 especies nuevas, algo poco efectivo, y que por suerte se corrigió.

Dentro de las especies seleccionadas están el dorado o seriola (Seriola lalandi); la corvina (Cilus gilberti); la merluza (Merluccius australis) y el mero o bacalao de profundidad (Dissostichus eleginoides). Todas pueden utilizar infraestructura similar al del cultivo del salmón.

En el Norte del país hay muchas zonas de surgencias, por lo tanto es un poco riesgoso para el cultivo de dorado o seriola en jaulas, por lo que se está pensando en cultivar este pez en estanques en tierra. En el caso de esta especie, el cultivo se podría iniciar a escala comercial, estimo en unos cuatro años más.

En el caso del cultivo de mero, se debe invertir en tecnología y aplicar a la realidad local las experiencias internacionales, como es el caso del bacalao de profundidad del Hemisferio Norte cultivado en Noruega.

La corvina cuenta con tecnología muy avanzada, pero con algún grado de duda en términos de mercado, lo cual deberá abordarse fuertemente en esta fase.

En el caso de la merluza se requiere que los distintos centros de investigación e instituciones que han estado trabajando por años en esta especie se unan y fortalezcan el cultivo de esta especie. Allí hay una tarea para el Estado, que ha aportado muchos recursos y tiene todo el derecho de esperar frutos.

Por otro lado, ha habido un crecimiento en la industria de abalón u oreja de mar, pero también se requiere un mayor trabajo en el desarrollo de nuevos productos y mercados, como por ejemplo, abrir líneas de comercialización con el mercado étnico-asiático en Norteamérica.

Estamos trabajando con un panorama más ordenado y con una mejor canalización de esfuerzos de investigadores y empresarios.

Por último, quisiera hacer una reflexión final. Yo no tengo dudas que Chile va a sortear la actual dificultad. Dependerá exclusivamente del Gobierno, la Industria y la Academia que esto se haga con más o menos tiempo y con más o menos tropiezos. Necesitamos gente liderando este proceso que entienda la complejidad de la acuicultura; no es suficiente con la ingeniería financiera ni con la eficiencia a corto plazo; si no tenemos tomadores de decisiones cultos respecto a los factores relevantes que gobiernan la producción en el corto y largo plazo, vamos a tener aún muchos problemas. Por eso es que yo creo que esta crisis traerá una enorme oportunidad para un recambio importante, no sólo en las prácticas productivas, sino también en la gestión de nuestra industria acuícola.
 
   © misPeces.com - 09/12/2009