En la actualidad,
cuatro especies de microalgas (Dunaliella,
Arthrospira, Haematococcus y Chlorella)
representan
el grueso de una producción mundial de
biomasa en torno a 10.000 Tm anuales.
La demostración de que las microalgas
puedan representar una fuente eficiente de biocombustibles
representaría un sorprendente y espectacular
incremento exponencial de esta cifra, debido
a la cuantía de la producción
que se ha previsto. Pero ello pasa inexorablemente
por la consecución de extensas zonas
en las que se lleven a cabo cultivos con muy
bajos costes de producción.
La producción masiva de microalgas
en el exterior se efectúa
en dos tipos principales de estructuras, tanques
abiertos a la atmosfera (TA), con o sin consumo
energético para la agitación
del medio, y fotobiorreactores cerrados (FBR),
en los que el cultivo de microalgas es continuamente
recirculado a través de estructuras
con diseños más o menos complejos,
y protegidos de la influencia de la atmosfera.
Existen numerosas diferencias en las prestaciones
que TA y FBR ofrecen de cara a la producción
masiva de microalgas, pero la que más
hay que destacar cuando se trata de encontrar
una aplicación energética para
la biomasa cultivada de microalgas es la relacionada
con los costes de producción.
De manera general, la elevada inversión
inicial en infraestructuras y la
mayor demanda energética para mantener
las suspensiones celulares de microalgas en
agitación/circulación, sitúan
los costes de explotación para los
FBR entre 3 y 10 veces por encima de los costes
registrados para la producción en TA.
En algunas ocasiones estas diferencias son
aún mayores y solo justifican la producción
de biomasa de microalgas en FBR para casos
con muy elevado valor económico, en
los que además las estirpes de microalgas
cultivadas son sensibles a la contaminación
de sus cultivos por otros microorganismos
no deseados.
De acuerdo a estas diferencias en costes
de producción entre FBR y TA, no
parece razonable por el momento recurrir a
FBR como elementos de producción para
obtener compuestos de bajo valor comercial.
Además, la experiencia en
la investigación sobre la producción
en el exterior en FBR ha demostrado como el
diseño y operación de estos
ha de adaptarse a las variables necesidades
fisiológicas que presentan las diferentes
especies de microalga. Hoy ya se sabe que
la variabilidad taxonómica para la
tolerancia a la amplitud de los ciclos diarios
de radiación y temperatura, y parámetros
como foto-inhibición o foto-respiración,
es muy elevada. Estos fenómenos resultan
además ampliamente magnificados al
utilizar suspensiones celulares de microalgas
mas densas en sistemas más intensivos
de cultivo, con reducido paso de luz, como
es el caso de los FBR. Así, la diferencia
de respuesta dada por distintas especies de
microalgas en un mismo sistema de cultivo
en FBR llega a ser muy alta. Se conoce también
el escaso rendimiento del cultivo en FBR de
algunas especies que son capaces de crecer
bien en TA. Por lo tanto, reclamar un único
sistema de cultivo de microalgas en FBR, apto
para cualquier especie, resulta de escaso
sentido, y contrario a la lógica que
se deriva de los conocimientos mas recientes
sobre la fisiología de microalgas sujetas
a crecimiento en condiciones intensivas con
elevada densidad celular. Antes de tener un
sistema de FBR optimizado es altamente aconsejable
pues determinar que estirpe de microalga va
a ser objeto de la explotación.
En consonancia con los menores costes de
producción en TA, es preciso resaltar
el hecho de que en la actualidad el
98% de la biomasa de microalgas producida
en el mundo con fines comerciales es obtenida
mediante cultivos en TA. A destacar
también el hecho de que las especies
de microalgas explotadas lo son gracias a
su capacidad de crecimiento en ambientes extremos.
Esta característica les permite reducir
al mínimo los riesgos de contaminación
por otros microorganismos competidores o depredadores.
Sin embargo, crecer en condiciones extremas
lleva implícito una sensible disminución
de la producción. Un ejemplo
claro y ya antiguo de explotación comercial
de microalgas es el de Dunaliella,
especie capaz de crecer en ambientes altamente
hipersalinos, y que es fuente de betacaroteno
en el mercado internacional de la dietética.
Por otro lado, también es bien conocida
la producción de Arthrospira (Spirulina)
en cultivos en TA, caracterizados por una
elevada alcalinidad carbonatada, factor que
actúa como barrera para el desarrollo
de otros microorganismos no deseados.