La directora de la Fundación Grupo
Eroski, Arantza Laskuran, detalló que este estudio,
basado en 5.000 encuestas telefónicas a ciudadanos
mayores de 14 años de todo el país, trata de indagar
en las opiniones de los consumidores ante el hecho del
consumo y los elementos con él relacionados.
Por su parte, Ricardo Oleaga, de la
Fundación Grupo Eroski, destacó que el objetivo es
lanzar un barómetro que dimensione las actitudes y
percepciones del consumidor y se convierte en "un
instrumento de mediación para estudiar la evolución
del consumidor año tras año".
El estudio detalla que el consumidor
muestra confianza ante los alimentos (7,1 puntos), y
ante su seguridad (7,2 puntos), mientras que las marcas
le suscitan una confianza menor pero aceptable (6,6
puntos), si bien apunta que las más baratas no llegan
al aprobado y las más nuevas lo alcanzan con
"apreturas".
Señala que los establecimientos que
más confianza le merecen son los tradicionales y los
que menos, los restaurantes de comida rápida, con un
"nítido suspenso", mientras que ante los
supermercados e hipermercados la confianza alcanza 7
puntos, menor que las tiendas tradicionales.
El informe apunta que el consumidor se
siente "sólo medianamente satisfecho" (6,2
puntos) con la información que recibe sobre los
productos y servicios.
En cuanto a la contribución para que
el consumidor esté bien informado, se valora la
opinión más cercana -conocidos y familiares-, y a
distancia, la de las asociaciones de consumidores y los
medios de comunicación.
El comprador otorga el menor crédito
a la Administración y a las empresas con un aprobado
raspado-, y justifica esta baja confianza en "las
alarmas alimentarias acaecidas en este año".
Por otra parte, el principal proveedor
de información sobre los alimentos frescos es, con
diferencia, el punto de venta, y son las etiquetas la
principal fuente de información.
Respecto a las etiquetas, el estudio
resalta que el 62 por ciento de los consumidores lo que
más consulta son la fecha de caducidad, y la lista de
ingredientes, el 39 por ciento.
Además, el consumidor cree que quien
mejor defiende sus intereses es él mismo, pues siete de
cada diez encuestados suscriben esta idea, en tanto que
apenas concede relevancia a empresas y las
administraciones públicas en este cometido.
Otras conclusiones son que sólo el 64
por ciento de los consumidores dice haber consumido
alguna vez un alimento ecológico, mientras que el grado
de satisfacción frente a la información sobre el euro
es "mediocre" -con 5,8 puntos- y que al
consumidor Internet le suscita una "gran
desconfianza".
El informe distingue seis segmentos de
consumidores por edades, así los jóvenes entre 14 a 29
años con ocupación remunerada son quienes menos
confían en los alimentos, pero son quienes más
consultan la información nutricional.
Los jóvenes de la misma edad, pero
sin ocupación, son los que menos desconfía de los
alimentos de los restaurantes de comida rápida, aunque
mantengan una postura "crítica", según el
estudio.
Los hombres de entre 30 y 60 años son
quienes más confían en que el 2002 mejore la confianza
que le suscitan los alimentos, mientras que las mujeres
con esta misma edad y ocupadas son quienes menor
seguridad perciben al consumir alimentos.
Las personas mayores -más de 60
años- son quienes más confían en las frutas y
verduras, y menos en la comida rápida, en los
congelados y platos preparados.
Por zonas geográficas, la zona norte
-Cantabria, Asturias y Galicia- son los menos confiados
ante el consumo de alimentos, mientras que País Vasco y
Navarra, son los más confiados, aunque los menos
satisfechos con la información de las marcas.
La zona Mediterránea -Cataluña,
Islas Baleares, Comunidad Valenciana y Murcia- son de
los más satisfechos con la información que ofrecen las
marcas de productos, mientras que el área metropolitana
de Barcelona son los que más confianza muestran ante
las frutas y verduras y en los formatos tradicionales
del comercio de alimentos.
Los consumidores del área
metropolitana de Madrid son los que menos desconfían de
los restaurantes de comida rápida, mientras que la zona
Centro -La Rioja, Aragón, Madrid, Castilla La Mancha, y
Castilla y León y Extremadura- son los que se muestran
menos preocupados ante el cambio al euro.
Los consumidores de Andalucía son los
que más confían ante los alimentos ecológicos y en
los hipermercados, mientras que Islas Canarias son los
que más confianza muestran ante el pescado y los que
menos ante los bares y restaurantes.
Madrid, 12/12/2001