La adaptación al aumento sostenido de temperaturas en granja se ha convertido en uno de los principales retos operativos para la acuicultura marina española. En este contexto, la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (APROMAR) ha lanzado el proyecto FISHHEAT, una iniciativa que busca validar estrategias combinadas de nutrición funcional y gestión genética por familias para mitigar el impacto del estrés térmico crónico en rodaballo (Scophthalmus maximus).
El proyecto parte de una realidad productiva cada vez más evidente: temperaturas del agua en torno a 24 °C mantenidas durante periodos prolongados pueden comprometer el crecimiento, la eficiencia alimentaria, la homogeneidad de lotes y el estado inmunológico de los peces. Más allá del impacto biológico, esto se traduce en desviaciones productivas, incremento de costes y mayor incertidumbre en la planificación.
FISHHEAT propone evaluar de forma integrada tres estrategias nutricionales —una dieta comercial estándar, una formulación baja en grasa y una dieta funcional enriquecida con fructooligosacáridos (FOS) y antioxidantes— bajo condiciones controladas de estrés térmico sostenido durante doce semanas. El objetivo no es únicamente comparar rendimientos, sino analizar la interacción entre dieta y familias genéticas, manteniendo constante la composición familiar en todos los tanques.
Este enfoque resulta especialmente relevante porque introduce una variable clave en la gestión futura del rodaballo: la posible existencia de diferencias familiares en resiliencia térmica. El proyecto contempla la cuantificación de parámetros productivos como ganancia de peso, tasa específica de crecimiento (SGR), índice de conversión (FCR), supervivencia y homogeneidad, junto con la evaluación de indicadores inmunológicos, fisiológicos y metabólicos.
Además, se explorarán señales de resiliencia térmica mediante el análisis de pools de extremos de rendimiento (top vs. low performers) por dieta, con el fin de identificar posibles marcadores asociados a una mejor adaptación al calor sin comprometer bienestar ni respuesta inmunitaria.
La iniciativa, coordinada a través de la Red APROMAR de Innovación (REMA), busca que los resultados sean trasladables a condiciones reales de granja y contribuyan a optimizar la toma de decisiones tanto en formulación de piensos como en gestión genética.
Para la ejecución del estudio, APROMAR ha abierto un concurso dirigido a entidades interesadas en desarrollar el proyecto, con un presupuesto comprendido entre 87.000 y 150.000 euros (impuestos no incluidos). La duración máxima prevista es de nueve meses, con fecha límite de finalización el 31 de diciembre de 2026.
En un escenario de intensificación productiva y presión creciente sobre los márgenes, la integración de nutrición funcional y selección genética aplicada puede convertirse en una herramienta clave para consolidar la competitividad del rodaballo frente al estrés térmico crónico.

