NUEVOS INGREDIENTES

Algas rojas en piensos: procesado, no promesas, será el verdadero avance

Palmaria palmata

Durante años, las algas rojas como Palmaria palmata se han presentado como un “ingrediente del futuro” para los piensos de acuicultura. Su potencial nutricional es bien conocido. El verdadero cuello de botella nunca ha sido la biología, sino el procesado.

Un nuevo estudio publicado en Phycology pone el foco exactamente en ese problema y apunta a un primer paso realista: el procesado alcalino en condiciones de alta carga de sólidos.

Según los autores, si las algas rojas quieren ir más allá de niveles de inclusión marginales, deben dejar de comportarse como un bloque de fibra indigestible y empezar a comportarse como un ingrediente para piensos. En este contexto, cómo se procesan es más importante que la especie de alga elegida.

El estudio muestra que tratar Palmaria palmata en condiciones de alta carga de sólidos —con muy poca agua libre— mediante un breve paso de autoclave alcalino puede reducir de forma significativa la fibra estructural y aumentar la fracción de compuestos solubles. En términos prácticos, esto se traduce en paredes celulares menos rígidas, un mejor acceso a los nutrientes intracelulares y un material más fácil de integrar en los flujos de fabricación de piensos.

Lo clave es que todo permanece en una única fracción sólida. No hay extractos líquidos, ni separación de fases, ni procesos posteriores de laboratorio que las fábricas de piensos no puedan adoptar de forma realista.

La mayoría de los estudios previos sobre procesado de algas se basan en grandes volúmenes de agua. Ese enfoque puede funcionar en el laboratorio, pero genera problemas serios a escala industrial: dilución, mayor demanda energética, gestión de efluentes y logísticas incompatibles.

El procesado en alta carga de sólidos invierte esta lógica. Trata las algas como una materia prima para piensos, no como una fuente de extractos. Solo este cambio de enfoque hace que el concepto resulte mucho más relevante para formuladores de piensos que buscan ingredientes funcionales, productores en sistemas IMTA que valoran el preprocesado en origen, y empresas que intentan alinear los discursos de sostenibilidad con la realidad industrial.

El trabajo también envía una señal clara sobre el papel de las enzimas. En condiciones de alta carga de sólidos, el pretratamiento alcalino es el que hace la mayor parte del trabajo. Las enzimas carbohidrasas comerciales aportan poco salvo que se utilicen dosis muy elevadas, lo que vuelve a poner de relieve la falta de soluciones enzimáticas específicas para macroalgas adecuadas para un uso industrial.

Los autores son prudentes y no sobredimensionan los resultados, y el sector debería hacer lo mismo.

Esto no es una prueba de que las algas rojas mejoren el crecimiento, la digestibilidad o el rendimiento de los peces. No se han realizado ensayos de alimentación. El contenido en cenizas y minerales, una limitación bien conocida de las algas, sigue sin resolverse. Y los costes económicos y ambientales del procesado alcalino aún deben evaluarse.

Lo que sí aporta el estudio es algo que el sector echaba en falta: una vía de procesado técnicamente creíble que podría hacer viable el uso de algas rojas a escala.

Las algas rojas no entrarán en los piensos de acuicultura por ser “naturales”, “azules” o “sostenibles”. Entrarán cuando puedan procesarse de una forma compatible con las restricciones reales de la fabricación de piensos.

Este estudio sugiere que el procesado alcalino en alta carga de sólidos puede ser uno de los primeros pasos realistas en esa dirección: no la solución final, pero sí una condición necesaria.

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