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Algunos datos objetivos que hacen pensar en la corvina como el “salmón del Mediterráneo”

Comparada con la dorada o la lubina es una especie que crece más rápido y tiene mejores tasas de conversión del alimento. Además se adapta a los nuevos hábitos de consumo en filetes

La corvina (Argyrosomus regius) se ha convertido en los últimos años en una especie de gran interés para la diversificación de la acuicultura Mediterránea tradicionalmente basada en la dorada y la lubina.

Aunque los volúmenes de producción se encuentran alejados de los máximos de estas dos especies emblemáticas, lo cierto es que en misPeces hace años la bautizamos como “el salmón del Mediterráneo”. Y varias son las razones objetivas que nos animan a llamarla de esta manera.

Desde el punto de vista zootécnico, es una especie que se adapta bien a la cautividad, crece rápido y encuentra buenos precios en el mercado. Si se compara con la dorada y la lubina, alcanza un mayor tamaño en menor tiempo, un kilogramo en un año. Además, se caracteriza por un alto rendimiento en filetes y un perfil equilibrado de ácidos grasos, lo que reduce los riesgos financieros asociados a la actividad y permite una mayor diversificación en el procesado. Además, tiene un alto potencial de marketing. 

Para producir 1 tonelada de corvinas de talla comercial se necesitan 752 juveniles, frente a los 2 869 que se necesitan de lubina. Esto quiere decir que la corvina es una especie más rentable en cuestión de costes de producción.

Por otra parte, la talla comercial de la lubina o la dorada es de 437 gramos en promedio, mientras que la corvina se comercializa con una talla de 2 142 gramos. Para alcanzar este formato, la lubina necesita de 23,8 meses, frente a los 32,8 meses de la corvina. La tasa de conversión del alimento es también una de las mayores ventajas de esta especie frente a otras Mediterráneas.

Sin embargo, uno de los puntos en los que todavía se debe trabajar en la corvina es la alta tasa de mortalidad, 46,1%, frente a las de 18,8% de la lubina. A pesar de esta circunstancia, las tasas de conversión de alimento siguen siendo menores, de 1,96 frente a las de la lubina, de 2,14. Esto es debido a que los episodios de mortalidad se dan en una etapa temprana de la fase de engorde.

Como se ha dicho, en los últimos años la corvina comienza a apuntar con fuerza como nueva especie a la que tener en cuenta por sus altas tasas de crecimiento, calidad de la carne y excelente potencial de marketing y precio comercial. Es importante buscar especies de acuicultura alimentada que mejoren la productividad y mejoren la sostenibilidad ambiental de la actividad. Por estas razones anteriormente expuestas, la corvina es una gran especie de la acuicultura.