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Andalucía dibuja su hoja de ruta hacia la acuicultura circular y abre el debate sobre su viabilidad real

Vista aérea de IFAPA Centro El Toruño

La transición hacia modelos de acuicultura circular en Andalucía ya cuenta con una hoja de ruta definida. El Plan de Acción para la transición hacia la acuicultura circular, elaborado en el marco del proyecto AZA4ICE, plantea un marco estratégico para impulsar sistemas productivos más sostenibles y competitivos, con especial atención a la Bahía de Cádiz como modelo territorial.

Sin embargo, más allá de su estructura técnica, el documento deja al descubierto un diagnóstico relevante: la economía circular aún no es estructural en el sector, pese a que existe una clara voluntad de avanzar.

El análisis realizado entre empresas acuícolas del área Euro-MED muestra que el índice medio de preparación en economía circular se sitúa en 1,9 sobre 5, lo que indica que la mayoría de las compañías se encuentra en una fase de “eco-thinking”, centrada en mejoras de eficiencia, pero lejos de una integración profunda de la circularidad en su modelo de negocio. En contraste, la disposición media a invertir alcanza el 3,5, reflejando una apertura significativa a la transición si se dan las condiciones adecuadas.

Además, el 43% de las PYMES no integra formalmente la economía circular en su planificación estratégica, el 84% no valoriza residuos de forma sistemática y gran parte de la flota continúa operando con combustibles tradicionales de alto consumo. La brecha entre intención y capacidad operativa es uno de los elementos que el plan intenta abordar.

Una hoja de ruta basada en retos reales

Manuel Manchado durante jornada AZA4ICE

Manuel Manchado, coordinador del proyecto, explica que el plan “trata de crear un marco que facilite la transición hacia modelos más sostenibles y competitivos en Andalucía, posicionando a la acuicultura como un actor clave dentro de la Estrategia Andaluza de Economía Azul y de los objetivos regionales de sostenibilidad”.

El documento se ha elaborado a partir del trabajo desarrollado en los talleres participativos LiRRIES del proyecto AZA4ICE, donde se analizaron los principales retos, necesidades, barreras y oportunidades del sector tomando como referencia la Bahía de Cádiz. “No se trata de un planteamiento teórico, sino de una hoja de ruta construida a partir de necesidades detectadas en el territorio”, señala Manchado.

El plan se articula en cinco pilares que abarcan desde la adopción de modelos productivos circulares eco-intensivos hasta la mejora de la competitividad y la viabilidad económica, el impulso a la innovación y la transferencia tecnológica, la adaptación del marco de gobernanza y financiación, y el refuerzo de la participación sectorial y el desarrollo de mercado.

Del modelo lineal al eco-intensivo

Entre las líneas de actuación destacan el impulso a sistemas como la Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA), configuraciones híbridas IMRAS, biofloc, acuaponía marina y estrategias de valorización de subproductos. También se contempla reforzar la digitalización de las explotaciones, mejorar la eficiencia alimentaria, integrar especies de bajo nivel trófico —macroalgas, halófitas, moluscos— y facilitar la adaptación regulatoria para diferenciar claramente los modelos lineales de los eco-intensivos.

En el caso de la Bahía de Cádiz, el plan identifica oportunidades vinculadas a la recuperación de esteros infrautilizados y a la integración de la actividad acuícola en espacios de alto valor ambiental, en coherencia con la Red Natura 2000.

Un plan con indicadores medibles

Uno de los elementos diferenciales del documento es la incorporación de un sistema de seguimiento basado en indicadores cuantificables. Entre ellos figuran la recuperación de nutrientes, el rendimiento de biomasa por hectárea, la eficiencia alimentaria (FCR), el coste por kilogramo producido, el porcentaje de ingresos procedentes de biomasa secundaria y la captación de inversión pública y privada.

También se incluyen métricas ambientales como calidad del agua, superficie restaurada o control de contaminantes, así como indicadores de adopción tecnológica, como la integración de sensores y sistemas de monitorización digital.

Este enfoque introduce un elemento clave: la transición hacia la acuicultura circular no se plantea únicamente como narrativa estratégica, sino como proceso susceptible de evaluación objetiva.

Consulta abierta y reto operativo

El plan se encuentra actualmente en fase de consulta para incorporar aportaciones adicionales. “Es fundamental la participación de empresas, entidades sociales, investigadores y administraciones para detectar barreras prácticas, enriquecer las propuestas y asegurar que las medidas sean realmente aplicables y útiles para el sector”, subraya Manchado. A su juicio, el grado de implicación de los actores será determinante para aumentar su impacto real en la acuicultura andaluza.

En un contexto de creciente presión ambiental, competencia por el espacio litoral y necesidad de mejorar márgenes productivos, la economía circular puede convertirse en una herramienta de diferenciación y resiliencia. La cuestión ahora es si esta hoja de ruta se traducirá en incentivos concretos, seguridad jurídica y decisiones de inversión que permitan pasar del diagnóstico a la transformación estructural del sector.

Más información:

Ir a los planes de acción del proyecto AZA4ICE

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