DIVULGACIÓN

Biofloc desacoplado. Uso de los esteros para producir materia prima para piensos acuícolas

Es importante optimizar, integrar y difundir esta forma de aprovechamiento de nutrientes para mejorar la sostenibilidad acuícola

Mucho hemos venido hablando estos días de las oportunidades y desafíos de las tecnologías de cultivo de peces y crustáceos con baja renovación del agua a través de los bioflocs. Estos sistemas, además de la biorremediación del agua, pueden servir como parte del alimento de peces y crustáceos.

Como es sabido, los bioflocs son el resultado de la acción de bacterias heterotróficas sobre el “caldo de cultivo” que forman bacterias autotróficas, microalgas diatomeas, macroalgas, restos de alimento, exoesqueletos de la muda de organismos acuáticos presentes en el medio.

Estos bioflocs una vez cosechados y liofilizados pueden ser usados como alimento para peces por su buena calidad nutricional. Por eso, surge la idea ¿Y si utilizamos los esteros como sistemas para producir bioflóculos de alto valor nutricional e inmunoestimulantes?

Como concepto no es nuevo, ya que está en línea con la propuesta por José Pedro Cañavate, investigador del IFAPA de eco-intensificar la acuicultura. En una entrevista de misPeces en 2018 el experto apuntó que los esteros, ofrecen grandes ventajas respecto a otro tipo de sistemas de crianza como pueden ser los viveros flotantes, al permitir, el fácil confinamiento de nutrientes y la bioconversión de éstos durante el proceso de cultivo.

A modo de ejemplo explicó que, en una producción convencional, los peces retienen el 30% del alimento ingerido como parte de su sistema fisiológico. El resto no es aprovechado por falta de mayor integración con otros cultivos que se podrían dar en una misma instalación. Estas pérdidas de nutrientes, tienen un potencial de mejora del 30 por ciento teniendo en cuenta que el pienso es entre el 40 al 50 por ciento de los costes totales de producción.

La cuestión es, ¿cómo aprovechar ese exceso de nutrientes de una forma rentable? En este sentido hay dos grandes tendencias sobre la mesa. A través de los cultivos multitróficos integrados (IMTA, por sus siglas en inglés) y los Sistemas de Recirculación en Acuicultura (RAS, por sus siglas en inglés). Los IMTA se apoyan en los principios de que los nutrientes desechados por los peces de un nivel trófico superior son aprovechados por productores primarios, como las algas y microalgas, y secundarios, como los moluscos bivalvos. Por otra parte, los RAS, por su capacidad para intensificar los procesos, permiten el control y gestión de efluentes y residuos de una manera excepcional, concentrándolos y almacenándolos para una posterior valorización.

Bioflocs desacoplados. ¿La tercera vía?

Además de las dos propuestas anteriores, desde estas líneas se plantea la de cultivar bioflocs en sistemas desacoplados. Es decir, producidos como principal fuente de materia prima. Siempre con el pensamiento puesto en cómo generar valor económico de lo que ahora es considerado un problema de nitrificación del agua, se plantea como idea utilizar las corrientes secundarias del cultivo de peces en la producción de flóculos biológicos en una nave de estero aparte al cultivo principal de los peces.

De esta forma, se obtendrían tanto beneficios económicos como ambientales. Para generar, a partir de ahí, una nueva fuente de proteína, ácidos grasos y otros metabolitos de interés en la alimentación acuícola. Estos sistemas son de alta eficiencia, productividad, sostenibilidad y ayudan a reducir la dependencia de harinas y aceites de pescado.

Los esteros están siendo abandonados por falta de nuevas ideas que permitan mejorar la sostenibilidad de la actividad acuícola. Hay que seguir pensando. Esta es una propuesta. Por eso es importante para optimizar, integrar y difundir esta forma de aprovechamiento de nutrientes.