Un análisis científico advierte de que la acuicultura mundial de langostino deberá reforzar su resiliencia para hacer frente a una combinación creciente de desafíos que incluyen enfermedades, cambio climático, tensiones en las cadenas de suministro y presiones económicas.
El langostino tropical, Litopenaeus vannamei, es una pieza clave entre las especies de acuicultura al tener una producción global y un consumo ampliamente extendido en los mercados internacionales. Actualmente, aproximadamente el 70% del langostino que se produce en el mundo proviene de la acuicultura, particularmente en países de Asia y América Latina, de ahí que sea tan importante fortalecer la resiliencia de sus sistemas de producción.
Los autores del trabajo han identificado como retos la propagación de enfermedades virales como el síndrome de la mancha blanca, la vulnerabilidad de las cadenas de suministro de piensos y larvas, el impacto del cambio climático sobre la calidad del agua y la salud de los animales, y la volatilidad económica asociada a los costes de producción.
Para afrontar estos desafíos, los investigadores proponen cinco estrategias principales para reforzar la resiliencia del sector.
Detectar riesgos mediante sistemas de alerta temprana y diagnóstico rápido de enfermedades. Con esto se consigue identificar brotes potenciales antes de que se propaguen y tomar decisiones de manejo de forma anticipada.
Aislar las explotaciones frente a brotes mediante mejoras en bioseguridad para evitar la entrada y transmisión de patógenos entre estanques, granjas y regiones productoras.
Optimizar el uso de recursos y la eficiencia productiva, consiguiendo de esta manera reducir costes, mejorar la conversión alimenticia y disminuir el impacto ambiental de los sistemas de cultivo.
También se plantea diversificar insumos y sistemas productivos para reducir dependencias y apoyar a los productores, especialmente a los pequeños agricultores, mediante políticas públicas y acceso a financiación.
Según el estudio, la aplicación combinada de estas estrategias será clave para asegurar el suministro global de proteína acuática en las próximas décadas.
Los autores subrayan que el futuro de la acuicultura de langostino dependerá de la cooperación entre productores, científicos, gobiernos y cadenas de distribución para desarrollar modelos productivos más resilientes y sostenibles.
Referencia
Campbell E. et al. (2026). Challenges and strategies for globally resilient shrimp aquaculture. npj Science of Food.

