MEDIOAMBIENTE

Cobre San Rafael y los Parquistas de Carril implantarán un sistema de control ambiental del río Ulla y su desembocadura en Arousa

Vilagarcía de Arousa 12/01/2022 | La monitorización de la calidad del agua contará con la colaboración de la Universidad de Santiago de Compostela y del IIM-CSIC

Siempre se ha dicho que los mayores interesados en un ambiente sano son los acuicultores y que éstos son garantes de la calidad de las aguas, ya que de ello depende su sustento y el de las futuras generaciones de productores.

Mantener un control sobre el ambiente en el que se cultivan los preciados productos acuáticos está también relacionado con la trazabilidad y la calidad. Por eso, y con el objetivo de garantizar la calidad del agua de cultivo de marisco en la desembocadura del río Ulla en la ría de Arousa, la minera Cobre San Rafael y Parquistas de Carril (OPP89) han llegado a un acuerdo de colaboración para la implantación de un sistema de control medioambiental.

Cobre San Rafael está promoviendo un proyecto minero de extracción de cobre en los próximos 15 años y de restauración ambiental. La inversión supera los 200 millones de euros y creará 400 puestos de trabajo en empleos directos, según indican desde la minera.

Para garantizar la salubridad de las aguas que pueden verse afectadas por la influencia de la actividad minera, los Parquistas, en el marco de este acuerdo se contará con la monitorización del agua por parte de la Estación de Biología Marina de la Graña, de la Universidad de Santiago de Compostela y con el apoyo del CSIC.

Se trata, como señalan los Parquistas, “de un ejercicio de transparencia empresarial”, que va a aportar datos contrastados sobre cualquier afección que pudiera detectarse sobre las aguas del Ulla, por parte de cualquiera de las actividades económicas o residenciales que se desarrollan en el entorno de su cauce.

Esta acción forma parte de un plan más ambicioso e integral, que incluye el amplio estudio realizado por científicos del IIM-CSIC de Vigo, denominado AMBARULLA, que finalizó en diciembre de 2020 y que investigó la cuenca fluvial del río Ulla y su estuario.

El proyecto AMBARULLA concluyó que la antigua mina de Touro no tiene ninguna afección sobre la calidad de las aguas de la Ría de Arousa.

Otra de las acciones desarrolladas ha sido la ejecución de obras de limpieza y mejora ambiental del Río Portapego, en Touro. Asimismo, la compañía trabaja en el diseño e implementación de medidas de restauración integral de las aguas de la antigua mina de Touro.

El CSIC, en este caso, será la entidad encargada de realizar un análisis de metales pesados como cadmio, cobre, mercurio, plomo en sedimentos de la cuenca del río Ulla, su estuario y la parte interna de la ría de Arousa con carácter previo al reinicio de la explotación de la mina histórica de Touro- O Pino.

Y, por su parte, la Estación de Biologia Marina de la Graña elaborará una medición continua de parámetros fisicoquímicos en las zonas de extracción del ámbito territorial de la Cofradía de Carril.

La iniciativa forma parte del plan de sostenibilidad y responsabilidad de la compañía minera denominado TERRAS (Transparencia, Ética, Responsabilidad Real y Social), que cuenta con una serie de ámbitos de acción, entre otros, impulsar medidas e iniciativas que mejoren el entorno, desde un punto de vista ambiental, económico y social.

El proyecto minero y de restauración ambiental, según señalan, está basado en la transferencia, método que permite la restauración e integración en el entorno de los huecos mineros de forma paralela a la explotación, y en la aplicación de las Mejores Técnicas Disponibles (MTD) en la gestión ambiental conforme a la normativa europea.