ANÁLISIS

Cómo el próximo presupuesto de la UE podría cambiar la financiación de la acuicultura

Bruselas, 10/03/2026 | Parte de las actividades actualmente financiadas por el FEMPA podrían integrarse en instrumentos financieros europeos más amplios o en planes nacionales de inversión gestionados por los Estados miembros

Bandera de Europa

La forma en que se financian los proyectos de acuicultura en Europa podría cambiar de manera significativa a partir de 2028. Mientras la Unión Europea prepara su próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) para el periodo 2028-2034, aumenta la incertidumbre sobre el futuro del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), actualmente el principal instrumento de apoyo público a la inversión en el sector.

En las últimas semanas, varias organizaciones europeas del sector pesquero han advertido que la desaparición o dilución de un fondo específico podría reducir la visibilidad política de la pesca y la acuicultura dentro del presupuesto comunitario. Al mismo tiempo, algunos Estados miembros han empezado a defender la necesidad de garantizar una financiación estable para el sector, en un momento en que la acuicultura se perfila como un componente cada vez más relevante para la seguridad alimentaria europea y la transición hacia sistemas de producción más sostenibles.

El FEMPA actual, correspondiente al periodo 2021-2027, cuenta con una dotación aproximada de 6.100 millones de euros. Estos recursos financian desde la modernización de instalaciones productivas y proyectos de innovación hasta medidas de eficiencia energética, digitalización o mejora ambiental en las granjas acuícolas.

Sin embargo, las primeras orientaciones del próximo presupuesto comunitario apuntan a un posible cambio en la arquitectura de financiación. En una respuesta parlamentaria publicada en noviembre de 2025, el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, señaló que el futuro presupuesto reservará al menos 2.000 millones de euros para determinados ámbitos de la Política Pesquera Común (PPC), incluido el apoyo a la pesca y la acuicultura sostenibles.

Más allá de esa asignación mínima, parte de las actividades actualmente financiadas por el FEMPA podrían integrarse en instrumentos financieros europeos más amplios o en planes nacionales de inversión gestionados por los Estados miembros.

Este enfoque podría permitir que proyectos vinculados a digitalización, innovación tecnológica, eficiencia energética o nuevos sistemas productivos accedan a programas europeos de mayor escala. Pero también implicaría que las inversiones en acuicultura tendrían que competir por financiación con otros sectores dentro de programas económicos más amplios.

Para productores, empresas tecnológicas y centros de investigación, este posible cambio supone un giro relevante. La financiación futura podría depender menos de un fondo sectorial específico y más de la capacidad de los proyectos acuícolas para alinearse con prioridades transversales de la política europea, como la seguridad alimentaria, la innovación industrial o la transición energética.

El diseño final del próximo presupuesto comunitario determinará si la acuicultura europea logra acceder a instrumentos financieros más ambiciosos o si, por el contrario, el sector pierde peso dentro de un sistema de financiación más amplio y competitivo.

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