SALUD

Consumir pescados y mariscos antes del embarazo ayuda al buen desarrollo del bebé durante sus primeros 1.000 días

El consumo de pescado y marisco rico en Omega-3 reduce los riesgos de diabetes gestacional y trastornos hipertensivos

Embarazada comiendo

El Comité Científico que asesora al Departamento de Salud y Servicios Humanos y al Departamento de Agricultura de Estados Unidos han publicado los resultados de un estudio de dos décadas de duración asesora en el que demuestran que la dieta de las personas afecta a la salud a largo plazo; así como ofrece información sobre cómo deben ser alimentados los recién nacidos hasta los 2 años de edad, una etapa en el que los productos del mar son importantes en la dieta.

El Comité recomienda que las mujeres deben consumir al menos 8 y hasta 12 onzas de pescado y marisco por semana de las especies mas bajas en contenido de metilmercurio y un contenido mas alto en Omega-3

Como parte de un patrón dietético saludable, la revisión del Comité sugiere lo importante que es incluir en la dieta de pescado y marisco antes del embarazo como parte de un patrón dietético saludable; y en particular, cómo la ingesta de productos del mar ricos en ácidos grasos Omega-3 puede estar relacionada con un menor riesgo de diabetes gestacional y trastornos hipertensivos, y que el consumo durante el embarazo se puede relacionar con una reducción de riesgo de trastornos hipertensivos y parto prematuro y un mejor desarrollo cognitivo y del lenguaje y la comunicación en los niños.

El estudio sostiene que los primeros 1.000 días de la vida de un niño “no solo contribuyen a la salud a largo plazo, sino que también ayuda a moldear las preferencias de sabor y elección de alimentos”. No solo eso, el Comité de expertos considera que “las exposiciones nutricionales en la vida temprana han surgido como un factor de riesgo etiológico asociado con el riesgo de enfermedad crónica en la edad adulta”.

El Comité también realizó una revisión de las relaciones entre el consumo de pescado y marisco durante la infancia y la adolescencia y el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) y los resultados neurocognitivos durante la vida. La evidencia disponible fue insuficiente para llegar a una conclusión sobre si la ingesta de productos del mar durante estas etapas de la vida y afectan al riesgo de ECV o resultados neurocognitivos posteriores. Sin embargo, no se informaron asociaciones adversas.