EUROPA

El Consejo Consultivo de Acuicultura pide ajustar los controles sanitarios sobre un virus ISAV de bajo riesgo

Bruselas, 12/01/2026 | El Consejo pone el foco en un virus que no causa enfermedad ni puede detectarse mediante inspección clínica

truchas bajo el agua

El Consejo Consultivo de Acuicultura ha pedido a la Comisión Europea que revise algunas normas sanitarias que se aplican a la acuicultura porque, según explica, están generando gastos importantes sin mejorar realmente la protección frente a enfermedades.

El problema se centra en un virus llamado ISAV con supresión de HPR. Aunque está incluido en la normativa europea, en la práctica este virus no ha causado nunca enfermedad ni síntomas en las truchas criadas en Europa, y no se ha registrado ningún caso en ningún país de la UE. Además, los propios laboratorios de referencia europeos reconocen que este virus no se puede detectar a simple vista durante las inspecciones en las granjas, por lo que los controles no sirven para identificarlo.

A pesar de ello, cada vez que se trasladan truchas entre países de la Unión Europea se siguen exigiendo inspecciones veterinarias y certificados sanitarios, lo que supone costes elevados para productores y administraciones, sin que eso mejore la detección de enfermedades reales.

La legislación europea ya prevé una solución para este tipo de situaciones de bajo riesgo, permitiendo excepciones cuando una enfermedad no supone una amenaza real. Sin embargo, según el Consejo, esta posibilidad apenas se usa en la práctica: ningún país la ha aplicado, algunos Estados se niegan a activarla y las autoridades evitan utilizar un sistema que requiere acuerdos entre países.

Como ejemplo, el Consejo señala el caso de Dinamarca, donde cada año se realizan miles de inspecciones y se emiten miles de certificados relacionados con este virus, con un coste de alrededor de 1,5 millones de euros. La gran mayoría de ese gasto está vinculada a un virus que no causa enfermedad, lo que, en opinión del Consejo, demuestra que los recursos se están empleando de forma poco eficiente.

Por ello, el Consejo Consultivo de Acuicultura no pide reducir la bioseguridad, sino mejorarla, ajustando las normas a la realidad y centrándose en los riesgos que sí son relevantes. Su mensaje es claro: una buena bioseguridad no consiste en hacer más controles, sino en aplicar los controles adecuados donde realmente son necesarios.

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