El cambio climático está modificando la distribución de los hábitats adecuados para la acuicultura de mejillones, lo que podría impactar la producción global de este recurso marino esencial. Un estudio publicado en la revista Aquaculture ha modelado los cambios en la idoneidad del hábitat de seis especies clave de mejillones hacia 2050 bajo un escenario de altas emisiones, revelando pérdidas significativas en zonas productoras tradicionales y oportunidades de expansión en otras áreas.
Este estudio subraya la urgencia de que la industria de la acuicultura anticipe estos cambios, ajustando sus estrategias para garantizar la sostenibilidad de la producción y la seguridad alimentaria en las próximas décadas.
Como advierte el estudio, los resultados proporcionan un pronóstico de los cambios futuros en el espacio biofísico ocupado por la acuicultura de mejillones en los océanos costeros del mundo, destacando la necesidad de planificar cambios importantes en algunas partes del mundo, advierten los investigadores.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la reducción de hábitats adecuados en el Mediterráneo, lo que podría afectar la producción de Mytilus galloprovincialis, una de las especies más cultivadas en Europa. España, junto con Grecia y Francia, es uno de los principales productores de esta especie, por lo que la pérdida de zonas aptas en el sur de Italia y Grecia podría impactar la oferta mediterránea.
En el Atlántico norte, el estudio proyecta una reducción de hábitats adecuados para Mytilus edulis en latitudes más bajas, particularmente en la Bahía de Delaware y la zona de Nueva York/Nueva Jersey. En la costa atlántica europea, se prevé una pérdida de hábitats en el norte de España, Portugal y el suroeste de Francia, aunque la especie predominante en estas regiones es Mytilus galloprovincialis. Mientras tanto, en latitudes más altas, como el Golfo de San Lorenzo y las Islas Feroe, podrían surgir nuevas oportunidades de cultivo para M. edulis, y algunas zonas del Atlántico norte, como la costa de Maine y Nueva Escocia, seguirán siendo aptas para su producción.
En general, señala el estudio, las predicciones sugieren que los cambios de distribución podrían crear oportunidades para expandir la acuicultura de mejillones hacia latitudes más altas, sin embargo, la pérdida de hábitat adecuado en áreas de cultivo históricamente productivas podría interrumpir las regiones actuales de acuicultura de mejillones, destacando la necesidad de acción inmediata.
Además, el estudio destaca que algunas estadísticas de producción global, como las de la FAO, agrupan la producción española de mejillones en la categoría "Sea Mussel nei", junto con otros países, lo que dificulta precisar qué especies están más expuestas a los efectos del cambio climático en cada región.
Los investigadores enfatizan la importancia de entender mejor los cambios espaciales en la distribución de los hábitats para fortalecer la capacidad adaptativa del sector. "Lograr una comprensión más matizada de los cambios espaciales en la distribución geográfica de hábitats adecuados debería ser el primer paso para aumentar la capacidad adaptativa del sector de la acuicultura de mejillones y garantizar el suministro futuro de esta fuente clave de alimento acuático", concluyen.

