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El director del PN Bahía de Cádiz tiene claro que sin actividad económica no hay futuro para el entorno

La acuicultura es la única alternativa posible para compaginar desarrollo económico, conservación ambiental y biodiversidad

El Puerto de Santa María 16/04/2020 – La supervivencia del Parque Natural de la Bahía de Cádiz pasa por establecer un equilibrio entre uso humano y conservación. El origen de este entorno es antropogénico y solo lo será si el hombre sigue manteniendo sus intrincadas estructuras salineras.

Parece claro que esto debe ser así. Al menos, así lo han dejado claro los expertos participantes en la mesa del proyecto Access2Sea sobre la importancia de permitir el desarrollo económico en combinación a la conservación y gestión de este espacio. Lo que parece menos claro es el modelo de parque que se quiere.

El nuevo director del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, Rafael Martín, que fue muy claro en su intervención dijo que si el parque no tiene actividad económica el entorno irá perdiendo valor natural y de mantenerse en el tiempo este abandono será irreversible.

Durante el proceso del Plan Rector se han presentado 468 alegaciones de muchísima gente

El Parque Natural cuenta con 32 años de existencia y un marco jurídico que data de 2004. Por tanto, necesita renovarse a través de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y el Plan Rector de Uso y Gestión acorde a las necesidades y las oportunidades del siglo XXI.

El problema es que cada agente social y económico tiene su propia visión sobre cómo debe ser esta ordenación. Según indicó Rafael Martín, durante la elaboración del Plan Rector se han recibido 468 alegaciones “de muchísima gente”, lo que da idea, señaló, “de la complejidad del cambio que se quiere hacer”.

La Administración del Parque, señaló, se ha reunido con todas las partes, se han organizado grupos de trabajo y el envío de la propuesta de la Junta Rectora a la Consejería “es inminente”.

La pena es que no ha habido consenso. Unos, los más ambientalistas han pedido una ampliación del parque. Otros, más orientados a mejorar la actividad económica piden la flexibilización de las condiciones en las que hacer la acuicultura, modificar los usos posibles de ciertas zonas y simplificar la burocracia.

El Parque es lo menos natural que existe ya que el 96% del entorno fue transformado por el hombre durante el siglo XIX y XX

El parque natural es fruto de la intervención humana durante centurias

Las actividades tradicionales de salinas y de esteros, como puso de manifiesto Martín, ya no son rentables como se planteó hace décadas cuando se elaboró el primer Plan. Al menos, en la mayoría de los casos. Fruto de esta menor rentabilidad hace que cada vez queden menos instalaciones operativas. En el sentido de que se trata de un entorno transformado por el hombre durante centurias, señaló Rafael Martín, el Parque “es lo menos natural que existe”. Las mayores transformaciones se dieron durante el siglo XIX y XX y han servido para gozar de un espacio transformado, pero de gran biodiversidad natural. Solo el 4% del parque está en estado virgen.

Es a lo largo de la segunda mitad del siglo XX cuando decayó la actividad salinera y paulatinamente fue perdiendo valor natural por la falta de actividad económica.

Ante este panorama, se plantea el turismo como actividad alternativa, sin embargo, de momento, “no soluciona el problema”.

Además de las cuestiones relacionadas con la rentabilidad de las explotaciones y las dinámicas del mercado está la cuestión de que la práctica totalidad del Parque se encuentra en Dominio Público Marítimo y Terrestres y son competencia de la demarcación de costa. Sobre las actividades intervienen también ayuntamientos y consejerías diversas.

Así ha ido cambiando la imagen del saco interno de la Bahía de Cádiz desde 1984 hasta 2020.