MERCADO

El mercado pagaría por peces con trazabilidad frente a escapes

doradas bajo el agua

Los escapes de peces en acuicultura se han abordado tradicionalmente como un problema ambiental u operativo. Sin embargo, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Pablo de Olavide, la Universidad de Murcia, la Universidad de Cádiz y la Universidad de Alicante, y publicado en Marine Policy, sugiere que deben entenderse también como una variable económica que afecta directamente al bienestar del consumidor y al posicionamiento de mercado.

Por primera vez en España, los investigadores han cuantificado el valor monetario que los consumidores asocian a la prevención de escapes de peces de cultivo. Los resultados indican que el mercado no rechaza la expansión de la acuicultura, pero sí exige mayor control, trazabilidad y transparencia.

El estudio, basado en un experimento de elección discreta con más de 2.000 consumidores españoles, se centró en dorada (Sparus aurata) y lubina (Dicentrarchus labrax), dos especies emblemáticas del Mediterráneo.

Uno de los hallazgos más claros es que los consumidores no apoyan limitar la expansión de la acuicultura si ello implica un aumento de precios. La acuicultura es valorada positivamente por garantizar disponibilidad y precios accesibles.

Sin embargo, el respaldo al sector es condicional. Los consumidores muestran una clara preferencia por medidas que refuercen la prevención de escapes y la transparencia en el mercado.

El estudio estima que los consumidores estarían dispuestos a pagar 1,23 € por kilogramo adicionales si se implementan medidas específicas de prevención y detección de escapes. Esta cifra puede alcanzar hasta 8,96 € por kilogramo cuando se incorporan preferencias más amplias vinculadas a la sostenibilidad general del producto.

El sobreprecio específicamente asociado a la gestión de escapes refleja el apoyo a esquemas de certificación que incluyan estándares de prevención, sistemas obligatorios de notificación de escapes y controles de detección y veterinarios que eviten que peces escapados se comercialicen como salvajes.

Utilizando datos de producción en España y una tasa estimada de escapes del 5% en la acuicultura mediterránea, los autores calculan que las pérdidas de bienestar asociadas a los escapes podrían situarse en torno a 2 millones de euros anuales. Si se considera la valoración más amplia ligada a una gestión acuícola más sostenible, el valor económico potencial supera los 14 millones de euros anuales.

Estos resultados redefinen los escapes: dejan de ser únicamente una externalidad ecológica para convertirse en una cuestión económica cuantificable.

España carece actualmente de un marco legal específico que defina el pez escapado o establezca sistemas dedicados de detección e información. Los hallazgos aportan respaldo cuantitativo a la creación de registros públicos de escapes, protocolos estandarizados de notificación y sistemas reforzados de trazabilidad.

De forma relevante, el estudio sugiere que una gestión más estricta de los escapes no implica necesariamente frenar el crecimiento del sector. Los consumidores no demandan contracción, demandan responsabilidad.

Para los productores mediterráneos de dorada y lubina, una gobernanza proactiva en materia de escapes puede representar no solo cumplimiento ambiental, sino también una oportunidad de mercado.

Referencia:

Ángel Perni, Jesús Barreiro-Hurlé, José Ruiz-Chico, Kilian Toledo-Guedes. Consumer preferences towards the management of fish escapes from aquaculture: A choice experiment. Marine Policy. https://doi.org/10.1016/j.marpol.2026.107082

Te puede interesar