FEDEPESCA denuncia que el enfoque sensacionalista y el uso de imágenes sesgadas distorsionan la realidad de los precios y la seguridad alimentaria, castigando a un sector que en 2025 subió menos que el IPC general y la media de los alimentos.
El comercio detallista del pescado vuelve a pedir calma, datos y contexto. La Federación Española de Pescaderías Tradicionales (FEDEPESCA) denuncia un “acoso mediático” recurrente que amplifica riesgos conocidos y controlables —como el anisakis o el debate sobre antibióticos— priorizando el impacto del titular sobre la explicación técnica.
Según la federación, esta dinámica no solo deteriora la reputación del producto: puede tener un efecto indirecto sobre los hábitos alimentarios. El consumo de productos pesqueros en España ha caído casi un 35% en la última década, situándose por debajo de las recomendaciones sanitarias. Para el sector, el alarmismo constante alimenta la desconfianza y empuja parte de la demanda hacia alternativas menos saludables.
FEDEPESCA apunta a una asimetría clave: el pescado fresco, al no apoyarse en grandes marcas que inviertan en publicidad, queda más expuesto al ruido. Frente a industrias que blindan su imagen con marketing, el producto pesquero y acuícola sufre un goteo de noticias que, en ocasiones, reciclan estudios antiguos o datos fuera de contexto.
A eso se suma un sesgo visual recurrente: la federación lamenta que informaciones sobre la inflación general —o incluso sobre la subida de carburantes— se ilustren con imágenes de pescaderías tradicionales, reforzando la asociación mental entre “pescado” y “coste de la vida”, incluso cuando las cifras no sostienen esa idea.
Los datos desmontan el relato del “pescado caro”
Frente a la percepción de precios disparados, FEDEPESCA señala los datos oficiales del INE de 2025 muestran que los precios del pescado (fresco y congelado) subió 2,3%, los moluscos y crustáceos 1,8%, mientras que el IPC general subió un 2,9%. El segmento de alimentación subió de media 3% y los alimentos sin elaborar 6%.
En otras palabras: los productos acuáticos evolucionaron por debajo del IPC general y muy por debajo de la media de alimentos sin elaborar. Sin embargo, el relato del “pescado caro” persiste, confirmando que el precio no se discute solo en la etiqueta: también se construye en la comunicación.
El comunicado de Fedepesca deja una lectura clara para toda la cadena, incluida la acuicultura: hoy no basta con producir bien. La trazabilidad, las inspecciones y los controles existen, pero si el público solo recibe señales de “riesgo”, la percepción termina compitiendo con la realidad.
La salida no es tecnificar el mensaje, sino hacerlo útil. Menos debate y más comunicación operativa: qué hacer, por qué y qué no hacer. Y un relato simple, repetible y verificable: así se controla, así se inspecciona, así se garantiza… antes de que el ruido ocupe ese espacio.

