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España celebra el Día de la Acuicultura en épocas de Covid-19

Cada 30 de noviembre desde hace 8 años diversos actos en la geografía española buscan poner de manifiesto el potencial de la actividad para producir alimentos sanos y seguros

La semana que envuelve al 30 de noviembre ya es una fecha marcada en el calendario del sector por ser el de la celebración oficial del Día de la Acuicultura. La primera vez que se organizó fue en 2012 por iniciativa de la Sociedad Española de Acuicultura (SEA), con el objetivo de visualizar a través de distintos actos el potencial que esta actividad tiene para el país, y desde entonces así ha venido siendo.

Sin embargo, este año la celebración ha quedado algo deslucida debido a las medidas de distanciamiento físico de necesario cumplimiento por la pandemia. Esta circunstancia ha obligado a adoptar el formato online al que todavía muchos están intentando adaptarse.

A pesar de estas circunstancias, lo cierto es que es un Día que ha traspasado fronteras, y ya se viene celebrando tímidamente en otros países de habla hispana, como Chile que cuenta con una potente industria, o Perú, que está dando pasos para sacar adelante su acuicultura todavía incipiente.

Con motivo de esta celebración, la Sociedad Española de Acuicultura organizó el webinario “Acuicultura: ayer y hoy de un sector estratégico” en el que se hizo entrega del premio a la mejor tesis 2019 a David Dominguez, quien en su exposición hizo un resumen de los puntos más importantes de su trabajo con minerales antioxidantes en dietas alternativas de dorada (Sparus aurata). Tras esta ponencia se dio paso a una mesa en la que los ex presidentes de la SEA pusieron de manifiesto sus puntos de vista sobre la situación, y se preguntaron, si verdaderamente el sector de la acuicultura es visto como estratégico por parte de las Administraciones.

Encuentro online #Biodirecto

Casi de manera paralela, la Fundación Biodiversidad celebró la jornada abierta “Cultivando y cuidando el mar” dentro del ciclo de conferencias #Biodirectos retransmitida en vivo en redes sociales, la cual se centró en destacar el potencial de la acuicultura en la producción de alimentos de calidad y su importancia en la sostenibilidad ambiental.

Tres miradas distintas sobre una misma realidad. De una parte, Alicia Villauriz, de la secretaría general de Pesca del Ministerio; Javier Ojeda, gerente de APROMAR; y Manuel Barange, director de la división de Pesca de la FAO.

Alicia Villauriz reivindicó como uno de los retos de futuro la necesidad de potenciar una acuicultura moderna a través de la investigación, el desarrollo y la innovación. También señaló la importancia que tendrá la nueva estrategia europea de acuicultura para el periodo 2021-2030, en el que se incidirá en la simplificación de los procedimientos administrativos o en la planificación espacial.

Durante el encuentro quedó patente la preocupación que existe por la crisis por la COVID-19, que está teniendo especial impacto en el sector pesquero y acuícola, sobre todo, por la disminución de la actividad del canal HORECA (Hostelería, Restauración y Catering).

Javier Ojeda destacó la importancia de mejorar la percepción de los consumidores de los productos acuícolas a través de estrategias de comunicación que lleguen a la sociedad. Una tarea que, como indicó, no es fácil debido a que estamos “bombardeados de información”.

Manuel Barange explicó que, sin acuicultura, habría más hambre en el mundo y puso de manifiesto cómo este año nos hemos alejado del objetivo de Hambre Zero marcado para 2030. Según los datos aportados por Barange, más de 690 millones de personas pasan hambre, y se estima que este 2020 serán 120 millones de personas más. De esta forma, indicó, se ha roto la tendencia descendente de los últimos años, y dejó claro que el hambre en el mundo no es un problema de producir más alimentos, "sino de reducir las desigualdades".

A pesar del impacto de la Covid-19, como destacó el experto, hay “ganadores” de la situación como, por ejemplo, los productores que dan servicio directo al consumidor; aquellos que han automatizado sus procesos; los que comercializan productos en conserva o congelados; y los dedicados a la pesca y la acuicultura local.

A pesar de contar con uno de los sectores más importantes de la Unión Europea por volumen de producción, el que más toneladas aporta a la estadística, el sector del mejillón no termina por sumarse a esta iniciativa, lo que deja entrever que queda todavía mucho trabajo por desarrollar.

La acuicultura en España es una actividad que en 2019 superó las 330.000 toneladas, con un valor estimado en primera venta que alcanzó los 590 millones de euros. Además de su valor económico, se trata de un sector esencial como generador de empleo en muchas zonas rurales españolas.

Vuelve a ver el #Biodirecto de la F. Biodiversidad por el Día de la Acuicultura