La hoja de ruta de la Comisión Europea para la pesca y la acuicultura hasta 2040 está siendo interpretada por el sector no como un trámite más, sino como una prueba decisiva sobre si Europa está dispuesta a desbloquear el crecimiento de la acuicultura tras más de dos décadas de estancamiento.
La FEAP ha valorado positivamente la iniciativa, pero advierte de que su impacto dependerá de si va más allá de la simplificación administrativa y aborda los factores estructurales que han limitado el desarrollo del sector en la Unión Europea.
En el centro del debate hay una diferencia clara de diagnóstico. Mientras la Comisión ha puesto el foco en reducir la carga burocrática y mejorar la coordinación entre políticas, el sector sostiene que ese no es el origen del problema. Según la industria, el verdadero obstáculo es un marco regulatorio cada vez más complejo y restrictivo —especialmente en materia ambiental— que ha limitado el acceso a nuevos espacios de producción y ha dificultado la expansión en los Estados miembros.
“La acuicultura europea se encuentra en un momento crítico. Tras 25 años de estancamiento, la Visión 2040 es la última oportunidad real para construir un sector competitivo, sostenible y estratégicamente relevante”, señaló Javier Ojeda.
Más allá de la complejidad regulatoria, el sector también apunta a carencias estructurales en la gobernanza. La acuicultura sigue situada entre la pesca y la agricultura, sin un marco político claramente definido, lo que genera fragmentación en la toma de decisiones y una aplicación desigual en Europa. En este contexto, los productores reclaman una política específica que permita alinear objetivos, regulación y ejecución a nivel europeo, nacional y regional.
El debate adquiere mayor relevancia en un contexto de creciente dependencia exterior. Actualmente, la Unión Europea importa alrededor del 70% de los productos acuáticos que consume, lo que sitúa a la acuicultura en el centro de la discusión sobre autonomía estratégica y seguridad alimentaria.
En este escenario, FEAP advierte de que centrarse únicamente en la simplificación puede desviar la atención del verdadero reto.
“Esto no puede ser otro ejercicio vacío. Si la Comisión presenta un documento tímido que ignore los obstáculos reales, solo profundizará la parálisis. Necesitamos valentía, no retórica”, añadió Ojeda.
Para la FEAP, el resultado de la Visión 2040 dependerá de si se traduce en decisiones concretas —como objetivos de producción, coherencia política y una hoja de ruta ejecutable— o si queda en una estrategia más con impacto limitado sobre el desarrollo real del sector.

