La propuesta de la Comisión Europea para el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 ha abierto un doble frente en torno al futuro de la pesca y la acuicultura europeas. España, Francia y Portugal han liderado en el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca una iniciativa para mantener determinadas competencias de la Política Agrícola Común (PAC) y de la Política Pesquera Común (PPC) dentro del ámbito sectorial, ante el riesgo de que queden diluidas en el nuevo Fondo Europeo planteado por Bruselas.
El núcleo de la preocupación política es que la integración de la PAC y del Fondo Europeo Marítimo, de la Pesca y de la Acuicultura (FEMPA) en un macroinstrumento financiero —el denominado Reglamento NRPP— podría reducir su especificidad y trasladar decisiones clave fuera del Consejo de Agricultura y Pesca (Agrifish). Los países impulsores consideran que determinadas disposiciones deberían volver a reglamentos sectoriales propios para preservar coherencia, especialización y control político.
En paralelo, el Tribunal de Cuentas Europeo ha advertido de riesgos estructurales en el diseño del nuevo Fondo, que concentraría cerca del 44 % del presupuesto de la UE. Según los auditores, la combinación de políticas con objetivos y lógicas de ejecución diferentes puede aumentar la complejidad y obligar a los Estados miembros a establecer prioridades internas entre sectores. También alertan de que las diferencias en el diseño e interpretación de hitos y objetivos podrían afectar a la comparabilidad y a la igualdad de trato entre países.
El nuevo modelo prevé que los pagos dependan del cumplimiento de hitos previamente acordados y no del reembolso de costes. Para el Tribunal, este sistema exige definiciones muy precisas y salvaguardias sólidas que garanticen la buena gestión financiera. Además, en materia de rendimiento, los auditores señalan la ausencia de indicadores de impacto y de una vinculación clara entre financiación y resultados, lo que podría llevar a medir la ejecución presupuestaria más que el cumplimiento real de objetivos.
La coincidencia entre la inquietud política de varios Estados miembros y las advertencias técnicas de los auditores refuerza una idea de que el debate no se limita al volumen de fondos, sino al modelo de gobernanza y a la trazabilidad del gasto. En un entorno de creciente competencia entre prioridades europeas, la capacidad de la pesca y la acuicultura para mantener reglamentos sectoriales sólidos, indicadores claros y mecanismos de control efectivos será determinante para preservar su peso estratégico en el próximo ciclo presupuestario.

