GOBERNANZA

Hay que trabajar más en la aceptación social y la información al consumidor

La Comunicación sobre la acuicultura de la Comisión Europea dedica una parte importante a analizar la aceptación social

Aceptación social e información al consumidor son claves para el desarrollo de la acuicultura europea. Mientras la aceptación ciudadana permite obtener “licencia social para operar”, la información del consumidor contribuye a una compra con conocimiento, lo que beneficia a los productos acuícolas europeos por aportar cualidades como la generación de empleo, la riqueza en zonas rurales y productos “frescos y de cercanía”.

Algunas partes interesadas, principalmente del ámbito local, perciben la acuicultura más como una amenaza que como una oportunidad. Esto es debido a la forma en la que se proyecta la actividad. La percepción ciudadana es que la acuicultura es un negocio de Economía Azul para unos pocos; y no como debería ser, como una forma de mejorar el nivel de vida de la Comunidad Azul donde se proyecta.

A la ciudadanía le preocupa los posibles efectos adversos en el medio ambiente, o el conflicto que genera con otras actividades económicas, como la pesca o el turismo. Para mejorar la aceptación ciudadana es importante, por tanto, garantizar la transparencia y la participación temprana de las partes interesadas locales en la planificación de la actividad acuícola. Es importante también buscar sinergias con las actividades existentes, integrándolas en el desarrollo acuícola.

Es por eso que el crecimiento de la acuicultura de la UE, y su competitividad, dependen en gran medida de la aceptación social y el reconocimiento de los beneficios que las actividades acuícolas y los productos de la acuicultura tiene en la UE. Para ello, la Comisión Europea a través de su Estrategia para el Desarrollo de la Acuicultura ha dejado un mensaje claro. “Hay que comunicar más y mejor las bondades de la acuicultura, de una forma transparente y precisa”. En general, existe una percepción negativa por falta de conocimiento, lo que se convierte en un obstáculo para su implantación.

Por otra parte, como reconocen desde Europa, la mayoría ciudadana desconoce los beneficios de la acuicultura, como: que genera empleo en zonas remotas; que constituye una fuente de alimento con bajas emisiones de carbono; o que ofrece servicios ecosistémicos cuando se integra en el medio ambiente.

Para que esta información tenga efectividad, la Comisión propone comunicar las normas de etiquetado y comercialización; realizar campañas informativas sobre la acuicultura y la producción acuícola de la Unión Europea en la que participen los minoristas; utilizar el fundamento científico para aclarar el debate sobre los efectos de las actividades de la acuicultura; y acercar el sector a la ciudadanía abriendo las instalaciones a los visitantes, especialmente a las escuelas y otros proveedores de formación, facilitando más información sobre las condiciones de cría.

Otras acciones pasan por garantizar la colaboración estrecha y temprana de las autoridades y el sector con las agrupaciones de partes interesadas, concretamente las organizaciones ambientalistas, proporcionar el uso de etiquetas distintivas y de calidad, especialmente indicaciones geográficas, así como aquellas relativas a cuestiones de sostenibilidad, y promover el valor de la acuicultura de la UE como “local y fresca” y asociada a un circuito corto de producción alimentaria.