SEGURIDAD ALIMENTARIA

Investigadores españoles desarrollan un método genético para la trazabilidad del mejillón

Derio 13/01/2022 | En el marco del proyecto SEATRACES la iniciativa busca combatir el fraude comercial de los productos del mar

La tecnología de reacción en cadena de la polimerasa, conocida como PCR por sus siglas en inglés, se ha convertido en una de las técnicas de biología molecular más populares desde que en 1986 Kary Mullis la desarrolló debido a que rara es la persona que no se haya tenido que someter a una en estos últimos dos años como método de diagnóstico de la COVID-19.

La técnica de PCR se utiliza para obtener numerosas copias de fragmentos de ADN de un organismo en particular partiendo de una pequeña muestra y se puede aplicar en numerosos campos, desde el diagnóstico de una enfermedad hasta la trazabilidad de un producto.

Esta última aplicación es la que ha llevado a investigadores del Centro Tecnológico AZTI ha desarrollar un método genético que permite garantizar la procedencia de mejillones del Atlántico peninsular. El estudio, como señalan desde AZTI, tiene el objetivo de luchar contra el fraude y concienciar a los consumidores de la importancia del etiquetado y la trazabilidad de los productos pesqueros.

Como señalan, Las técnicas desarrolladas se han llevado a cabo en el marco del proyecto europeo SEATRACES, financiado por el programa INTERREG de la Unión Europea y coordinado por el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC en Vigo.

“Los enfoques genéticos pueden ser de gran ayuda para rastrear la procedencia de los productos del mar como el mejillón, una de las especies más cultivadas en la Unión Europea, y poder asegurar su trazabilidad para evitar el fraude comercial, proteger este recurso marino y garantizar la seguridad del consumidor final”, explica la investigadora predoctoral de AZTI a cargo de la investigación, Ane del Río.

Para diseñar esta nueva metodología, el personal investigador identificó primero miles de marcadores genéticos y posteriormente evaluó su utilidad para la caracterización geográfica de muestras de mejillón recogidas de áreas de cultivo del Atlántico, el Mediterráneo y del Pacífico Sudeste.

Los expertos y expertas se centraron en la especie de mejillón mediterráneo (Mytilus galloprovincialis), que es el que se cultiva de forma mayoritaria en las zonas incluidas en el estudio.

“Los resultados mostraron una clara diferenciación entre las poblaciones de mejillón mediterráneo cultivadas en el Atlántico y las cultivadas en el Mediterráneo, y también se observaron diferencias significativas entre los individuos procedentes del Mediterráneo y del Pacífico Sudoriental”, añade del Río.

Gracias a estos hallazgos, se ha desarrollado una metodología de asignación geográfica precisa y rentable para la identificación de mejillones comercializados en la zona atlántica de Europa y así asegurar la trazabilidad de los productos del mar y la seguridad alimentaria.

El desarrollo de la herramienta de control ha contado con el apoyo de la beca predoctoral del Gobierno Vasco concedida a Ane del Rio y se ha llevado a cabo en el marco del proyecto europeo SEATRACES, una iniciativa que busca luchar contra el fraude comercial y concienciar tanto a los sectores de producción, transformación y comercialización de productos pesqueros como a los propios consumidores sobre la relevancia del etiquetado y la trazabilidad.

Financiado por el programa INTERREG de la Unión Europea y coordinado por el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, el proyecto SEATRACES, que concluirá en 2023, tiene el objetivo de proteger y valorizar la pesca y la acuicultura de la zona atlántica.

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