PROYECTOS

La Comunidad de Madrid se apoya en la academia para repoblar las truchas autóctonas de sus embalses

A través de un proyecto de cinco años de duración la Escuela de Montes de la UPM buscará mejorar la calidad genética de las truchas

Madrid 13/04/2021 – La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un programa de cría autóctona para su suelta en embalses. Se trata de un proyecto que acaba de comenzar y en el que la Consejería trabaja con el Centro de Investigación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (PNSG) y la Escuela de Montes, Foresal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid.

El objetivo del proyecto es el de mejorar el banco de reproductores de trucha común ibérica con la finalidad de repoblar los ecosistemas acuáticos y mantener la máxima calidad reproductiva de la especie.

El proyecto, de cinco años de duración, ha dado comienzo con la recolección de embriones del propio río, de manera que se puedan preservar las líneas de trucha más adecuadas para la gestión salmonícola. El proyecto se llevará a cabo en la piscifactoría de El Real Monasterio de Santa María de El Paular, donde el caudal del arroyo es permanente durante el verano, condición necesaria para la supervivencia de la especie.

Según señalan, un equipo de técnicos recogió peces silvestres coincidiendo con que la puesta de huevos de esta especie en el mes de diciembre. Posteriormente fueron estabulados en el estanque del centro de investigación y se realizó el desove de una hembra y dos machos.

De esta fecundación, de la que se obtuvieron un total de 600 huevos, se reservaron muestras para posteriores análisis genéticos. Luego se trasladaron a las instalaciones de la Escuela de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid, donde fueron estabulados y cuidados, en su fase embrionaria, en el interior de la piscifactoría con la que cuenta la universidad.

En este proceso, los huevos se introdujeron en una pila con agua procedente de pozo cuya temperatura constante es de 16ºC, una temperatura elevada para la fase de incubación que fue reducida a 10ºC para asegurar el desarrollo adecuado de los embriones con el uso de bombas de calor.

Durante esta fase, se tomaron datos diarios de temperatura, limpieza y recogida de mortalidades. Además, los embriones han sido alimentados con pienso de primera alimentación. Los alevines resultantes permanecerán en esta piscifactoría hasta el mes de mayo donde se trasladarán a estanques que garanticen la temperatura del agua por debajo de los 20ºC durante el verano.

Este proyecto requerirá un seguimiento los próximos cinco años necesarios para alcanzar la maduración del stock. Cabe destacar que, dentro de la estrategia de gestión de reproductores de este tipo de especies piscícolas, en países como EEUU, está recomendado duplicar los stocks para minimizar las pérdidas.

En este sentido, para llevar a buen término este proyecto los ejemplares se han separado por edades de más de 1 año, 2, 3, 4 y 5, que serán renovados cada año. Una vez alcanzada la edad de madurez, se irá evaluando la calidad de las puestas para desechar aquellas que no sean de calidad.

Así pues, el proyecto tiene en sus planteamientos mantener un stock de 500 unidades de peces de 1 año, con un peso unitario de 36,9 gramos, 300 unidades de dos años con un peso de 113,1 gramos, 70 unidades con un peso aproximado por ejemplar de 259,4 gramos; 35 de cuatro años con un peso de 501,5 y 20 unidades con un peso de 861,4 gramos.

Este proyecto pretende mejorar la biodiversidad en los ríos madrileños, siendo puntos estratégicos para su conservación. "Con la mejora de las poblaciones de trucha se aborda también la mejora de los ríos y sus márgenes implicando a colectivos como los pescadores o la población local en la preservación de los ecosistemas acuáticos", apuntan.