La acuicultura europea ha elevado el tono frente al nuevo marco político comunitario al advertir que el recién creado European Ocean Board solo tendrá impacto real si aborda la presión regulatoria acumulada, considerada el principal freno estructural del sector.
Durante la reunión inaugural del organismo, celebrada el pasado 31 de marzo en Bruselas, la Federation of European Aquaculture Producers trasladó a la Comisión Europea un mensaje claro: no se necesitan más marcos estratégicos, sino soluciones operativas que permitan producir en condiciones competitivas.
En representación de la organización, Javier Ojeda advirtió que la acuicultura europea lleva más de dos décadas sin avances cuantitativos significativos, una situación que atribuye no a limitaciones técnicas, sino a un entorno normativo cada vez más complejo y restrictivo .
“Los productores acuícolas están cansados de capas y capas de regulación europea. Están exhaustos por la inflación legislativa y la presión regulatoria acumulada”, señaló Ojeda. “Incluso las autoridades nacionales competentes tienen dificultades para gestionarlo”.
El representante de FEAP advirtió además de que “el valor de los actuales esfuerzos de simplificación legislativa es muy limitado cuando, al mismo tiempo, se siguen impulsando nuevas normas de forma constante”.
Desde una perspectiva empresarial, la organización insiste en que esta dinámica tiene consecuencias directas sobre la viabilidad del sector, particularmente en el caso de micro y pequeñas empresas, que enfrentan mayores dificultades para adaptarse a un marco regulatorio en constante expansión.
“El sector necesita un entorno empresarial favorable, no una pesadilla regulatoria”, subrayó Ojeda.
Más allá del diagnóstico, FEAP puso sobre la mesa ejemplos concretos de disfunciones regulatorias que afectan ya a la operativa diaria de las empresas. Entre ellos, citó los problemas derivados de la normativa sobre envases y residuos que afectan al transporte de pescado, la falta de una estrategia europea para gestionar la sobrepoblación de cormoranes, y las dificultades para cumplir con los actuales requisitos de producción ecológica.
FEAP también advirtió del riesgo de que el Ocean Board se convierta en un foro sin impacto real si no logra influir de forma transversal en las políticas comunitarias más allá del ámbito marítimo. “El Ocean Board no puede convertirse en un compartimento estanco dentro de la DG MARE”, señaló Ojeda.
En este sentido, la organización pidió que sus recomendaciones tengan carácter vinculante o, al menos, capacidad efectiva de orientar la acción legislativa. “Este órgano solo aportará valor a la acuicultura si sirve para cambiar esta situación. Este sector necesita soluciones, no más problemas”.
Como propuesta concreta, FEAP instó a la Comisión Europea a abordar el problema desde la evidencia empírica. “La Comisión Europea parece no reconocer las verdaderas razones de fondo que están frenando la acuicultura, principalmente la sobrerregulación legislativa”, afirmó Ojeda.
“Insistimos en llevar a cabo al menos un centenar de evaluaciones de realidad sobre el terreno en toda la UE, analizando tanto proyectos exitosos como fallidos, para identificar las barreras reales que enfrentan los productores”.
En definitiva, FEAP ha puesto el foco en que, sin una revisión profunda del marco regulatorio, el nuevo impulso político que representa el Ocean Board difícilmente se traducirá en crecimiento productivo.

