DESAFÍO CLIMÁTICO

La acuicultura marina podría ser climáticamente viable si se cumple el Acuerdo de París

Portugal, 2/01/2026 | El estudio advierte de que hay que reducir las emisiones para limitar el calentamiento a 1,5ºC. De lo contrario, el 98% de la producción acuícola se vería afectada

Banco de peces bajo el agua

Cuando se habla del cambio climático y del calentamiento global, es difícil encontrar buenas noticias. Sin embargo, en el ámbito de la acuicultura —y en relación con la exposición climática de 327 especies de acuicultura marina, entre ellas peces, moluscos, crustáceos y algas— existe margen para el optimismo, siempre que los países sean capaces de cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

Según un estudio liderado por científicos de la Universidad Nord, en Noruega, y del CCMAR de la Universidad del Algarve, en Portugal, las especies de acuicultura marina podrían evitar los impactos más severos del cambio climático si el calentamiento global se limita a 1,5 °C.

Se trata del primer estudio global que evalúa la acuicultura marina bajo un escenario explícitamente optimista y compatible con un calentamiento de 1,5 °C. Los investigadores estiman que el 41 % de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) del mundo no experimentarían cambios climáticos significativos para las especies acuícolas en este escenario.

Estas zonas incluyen regiones de alto valor económico y de gran producción acuícola, lo que sugiere que el sector podría mantener su viabilidad a largo plazo sin necesidad de desplazamientos geográficos a gran escala, siempre que se reduzcan de forma efectiva las emisiones globales.

Además, grupos clave como los crustáceos, los tunicados y los equinodermos mostrarían una exposición nula o muy reducida al cambio climático bajo este escenario alineado con el Acuerdo de París.

El panorama cambia de forma drástica en escenarios con mayores emisiones de gases de efecto invernadero. En un escenario intermedio, conocido como SSP3-7.0, el 96 % de las Zonas Económicas Exclusivas con actividad acuícola actual estarían expuestas a condiciones climáticas nuevas, es decir, entornos distintos a los que hoy sostienen la producción acuícola.

En el peor escenario, el denominado SSP5-8.5, la situación se agrava aún más: el 98 % de la acuicultura marina mundial se vería afectada, incluyendo la producción en grandes potencias acuícolas como China, India, Indonesia, Chile o Noruega.

El estudio identifica como especialmente vulnerables a los mares semicerrados —como el mar Báltico, el mar Negro y el mar Rojo—, así como a las regiones ecuatoriales, donde muchas especies ya viven cerca de sus límites térmicos.

A diferencia de investigaciones anteriores, este análisis no se centra únicamente en la temperatura. En su lugar, utiliza un índice de «disimilitud climática» que integra múltiples variables ambientales —como los niveles de oxígeno, la salinidad, la productividad primaria y los nutrientes—, ofreciendo una visión más realista de las condiciones futuras para la acuicultura marina.

Además, el estudio evalúa la exposición climática en relación con el valor económico de la acuicultura a escala nacional, clasificando las regiones según distintas estrategias recomendadas: desarrollar, optimizar, adaptar o mitigar. Este enfoque puede resultar especialmente útil para la planificación empresarial, la toma de decisiones de inversión y el diseño de políticas públicas.

Aunque la investigación muestra que la acuicultura marina tiene el potencial de convertirse en uno de los sistemas de producción alimentaria más resilientes frente al cambio climático, los autores advierten de que este escenario favorable depende de una reducción rápida y sostenida de las emisiones.

Asimismo, recuerdan que el umbral de 1,5 °C ya fue superado de forma temporal en 2024, lo que añade urgencia a las conclusiones del estudio y subraya que la resiliencia de la acuicultura no depende solo de la innovación tecnológica o de la adaptación local, sino también de decisiones climáticas globales que se tomen en esta década.

 

Te puede interesar