MATERIAS PRIMAS

La carestía de las materias primas hace subir los precios de los piensos un 10% en un año

Además de la subida del precio de las materias primas se corre el riesgo que haya ruptura de suministro. La inflación generalizada tampoco ayuda a que se anime el consumo

La inusitada subida del precio de las materias primas vegetales, marinas y de subproductos animales terrestres en lo que va de año ya está afectando a los precios del pienso de acuicultura para las principales especies Mediterráneas.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el interanual de julio de 2020 a los de 2021 los precios de referencia para dorada, trucha blanca y trucha asalmonada han subido un 10,42%, 10,68% y 9,90% respectivamente. 

En ese periodo, los precios del pienso extrusionado de 4,5 milímetros de engorde ha subido, en el caso de la dorada de 936,77 euros la tonelada a 1 045,79 euros. Para la trucha blanca, de 1 048,52 euros a 1 173,92 euros; y trucha asalmonada, de 1 096,02 a 1 216,42 euros.

No son pocos los analistas que están estudiando el fenómeno del alza de las materias primas y avisan de que se puede producir ruptura de suministro en algunos bienes de primera necesidad.

En el caso de la acuicultura, los expertos también advierten que es una situación que va a seguir así por algún tiempo, ya que, entre otras cuestiones, muchos fabricantes de alimento para peces están encontrando escasez en soja no OGM. El problema, señalan no es tanto de ruptura de suministro, ya que es una materia prima que se puede sustituir por otras, como los concentrados vegetales, es que son más caras.

En el caso de la harina de pescado, está pasando algo similar, también hay limitaciones, aunque las causas son independientes de las fluctuaciones típicas de la pesquería. Vienen provocadas por la reciente aplicación de una normativa europea, más restrictiva para la importación de harina de países terceros por el uso de determinados conservantes.

Por si todo esto no fuera suficiente, desde el 17 de agosto ha entrado en vigor el Reglamento de la Unión Europea por el que se permite alimentar con proteína animal de no rumiantes a aves y cerdos. Esto, en la práctica también significa una menor disponibilidad para el sector acuícola por las insalvables diferencias de tamaño entre el mercado de estas materias primas para estas ganaderías si se compara con la acuicultura.

Las clases medias y bajas, principales consumidores del pescado de acuicultura, además, tienen que soportar una inflación que están alcanzando niveles no conocidos desde hace una década. Según el IPC adelantado del INE, 3,3% interanual de agosto para la economía española y de 3% para la Unión Europea.

Los transportes, la electricidad y resto de costes de la cadena de valor del producto también se está viendo sometido a las presiones de la escasez con la recuperación de la economía de Estados Unidos y China.

En el caso de la inflación solo queda esperar que solo sean “repuntes temporales” como se vienen describiendo desde el Banco Central Europeo y se traten de “cuellos de botella” de las cadenas de suministro.