La distancia entre el cultivo de ostras y la granja de peces es un factor clave en el diseño de sistemas de acuicultura multitrófica integrada, ya que puede mejorar tanto el rendimiento productivo como los servicios ecosistémicos asociados al reciclaje de nutrientes.
Un estudio realizado en el mar Tirreno sugiere que la configuración espacial de estos sistemas puede influir de forma significativa en la calidad del producto final.
La investigación, llevada a cabo en el golfo de Gaeta (Italia), evaluó el rendimiento y la calidad de la carne de la ostra plana europea (Ostrea edulis) cultivada a diferentes distancias de jaulas de dorada (Sparus aurata). Las ostras se mantuvieron durante 257 días en dos ubicaciones: una situada a unos 20 metros de las jaulas de peces, con exposición directa a los residuos orgánicos de la granja, y otra a aproximadamente 800 metros de distancia, donde la influencia de esos nutrientes es más diluida y la disponibilidad de fitoplancton es mayor.
Los resultados mostraron que las ostras cultivadas en el punto más alejado presentaron de forma constante una mayor calidad nutricional, con un contenido más elevado de proteínas y una composición bioquímica globalmente superior. Los investigadores atribuyen esta diferencia a la dinámica ecológica generada por la propia granja de peces. Mientras que las ostras situadas cerca de las jaulas están expuestas directamente a partículas orgánicas procedentes de pienso no consumido y excreciones de los peces, las situadas a mayor distancia se benefician del crecimiento de fitoplancton estimulado por la dispersión de esos nutrientes.
En otras palabras, el efecto positivo de los efluentes de la acuicultura parece alcanzar su máximo no en el punto de emisión, sino aguas abajo, cuando los nutrientes ya han sido transformados en biomasa fitoplanctónica disponible para los organismos filtradores.
El estudio también evidenció una marcada influencia de la estacionalidad. La calidad de la carne de las ostras alcanzó su máximo en marzo, durante la fase previa al desove, cuando el contenido de proteínas y de materia seca es más elevado.
Según los autores, estos resultados subrayan la importancia de la planificación espacial en los sistemas IMTA. Situar especies extractivas como los bivalvos a distancias intermedias respecto a las granjas de peces podría mejorar tanto el rendimiento productivo como los servicios ecosistémicos asociados al reciclaje de nutrientes.
Aunque el estudio se realizó en un único emplazamiento del Mediterráneo y comparó solo dos distancias, sus conclusiones refuerzan la idea de que la optimización espacial será un factor clave en el desarrollo futuro de sistemas de acuicultura multitrófica en mar abierto.

