El éxito de las estrategias de vacunación, particularmente frente al virus de la necrosis hematopoyética infecciosa (IHNV) en trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), depende en gran medida de elegir el momento adecuado para la primera inmunización y la vía de administración de la vacuna.
IHNV es uno de los patógenos virales más importantes para la acuicultura de salmónidos, capaz de provocar mortalidades de hasta el 90% en peces juveniles y generar pérdidas económicas significativas en las granjas.
En un estudio publicado en la revista Vaccine, investigadores liderados por Irene Salinas, del Center for Evolutionary and Theoretical Immunology de la University of New Mexico (Estados Unidos), analizaron cómo la edad de los peces en el momento de la primera vacunación y la vía de administración influyen en la eficacia de las estrategias de inmunización frente a este virus.
El trabajo evaluó distintas combinaciones de vacunación primaria y de refuerzo utilizando una vacuna viva atenuada frente a IHNV en truchas vacunadas a 1000 y 1500 grados-día, que representan dos etapas diferentes del desarrollo del pez. Para ello se compararon tres vías de administración: inmersión, intranasal e inyección intramuscular, aplicadas en distintas combinaciones de primovacunación y refuerzo.
Los resultados mostraron que la vacunación intranasal tanto en la primera dosis como en el refuerzo proporcionó los niveles más altos de protección, alcanzando tasas de supervivencia cercanas al 97–98% tras la exposición experimental al virus.
El estudio también revela que la vía utilizada en la primovacunación condiciona la eficacia del refuerzo posterior, lo que subraya la importancia de diseñar cuidadosamente los protocolos de vacunación en acuicultura.
Cuando los peces fueron vacunados inicialmente por inmersión —un método ampliamente utilizado en las primeras fases de cultivo por su facilidad de aplicación—, el refuerzo mediante inyección intramuscular ofreció mejores resultados que repetir la vacunación por inmersión.
Los investigadores también observaron diferencias en la respuesta inmunitaria relacionadas con la edad de los peces. Los ejemplares vacunados en etapas más tempranas del desarrollo generaron niveles más elevados de anticuerpos específicos frente al virus que aquellos vacunados en fases más avanzadas.
Según los autores, este fenómeno podría estar relacionado con cambios morfológicos asociados al crecimiento del pez. A medida que la trucha se desarrolla, el grosor de la piel y de los tejidos mucosos aumenta, lo que podría reducir la absorción del antígeno cuando las vacunas se administran por vías mucosas como la intranasal o la inmersión.
En conjunto, los resultados sugieren que optimizar el momento de vacunación y la combinación de vías de administración podría mejorar significativamente la protección frente al IHNV, una enfermedad que sigue representando un desafío sanitario relevante para la acuicultura de salmónidos.

