EMPRESAS

La espirulina como oportunidad a pequeños emprendimientos acuícolas

Una emprendedora pondrá en marcha un pequeño proyecto artesanal de espirulina en El Castell de Guadalest

La creciente popularidad como suplemento dietético por sus propiedades antioxidantes y nutricionales de la Arthrospira platensis, conocida comercialmente como espirulina, ha abierto un nicho para pequeños emprendedores.

Ante la invasión de espirulina producida en grandes volúmenes en China, hay una legión de jóvenes acuicultores que ven una oportunidad en la producción artesanal para hacerse un hueco en el mercado con una oferta de calidad.

Un ejemplo es el de Inés Carballo Tomé una emprendedora que acaba de obtener autorización para la instalación de un pequeño establecimiento de cultivo en una parcela de 288 metros cuadrados en un polígono de El Castell de Guadalest, en Alicante.

Según ha publicado recientemente el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, instalación tendrá una capacidad máxima de cultivo de 180 kilogramos al año.

Inés Carballo es licenciada en Biología Marina por la Universidad de Alicante con experiencia en el cultivo de microalgas. Durante su trayectoria profesional a transitado entre una gran empresa biotecnológica, en Australia, donde aprendió sobre permacultura, y en Francia, donde adquirió experiencia en una pequeña granja familiar de espirulina.

De vuelta a España en 2019 nació la idea semilla a la que durante este tiempo le ha ido dando forma. Esta semana el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana ha confirmado que el proyecto puede lanzarse con todos los parabienes.