CIENCIA

La importancia de incrementar la financiación para descubrir todo el potencial biológico de los océanos

La crisis de la Covid-19 ha demostrado cómo cuando a la ciencia se le dota de suficientes recursos financieros es posible acortar los plazos para nuevas terapias

Estamos en comienzo del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible 2021-2030. La biodiversidad de los océanos ha demostrado ser una rica fuente de inspiración para la biotecnología marina y el descubrimiento de nuevos fármacos, con tasas de éxito de aplicaciones médicas hasta 4 veces más altas que los que podemos encontrar en el ámbito terrestre.

Sin embargo, los océanos son los grandes desconocidos. Se sabe menos de la vida en estos ecosistemas que lo que sabemos del Cosmos. Esto es debido a la falta de financiación que no permite solventar los vacíos de conocimiento a un ritmo razonable.

Detrás de cada compuesto descubierto hay el flete de un buque de investigación, la recolección de especímenes, la descripción de nuevas especies, la identificación de moléculas bioactivas y el registro de estos en bases de datos de relevancia. El tiempo que transcurre en todo este proceso es, en promedio, de 20 años. Sin embargo, la crisis de la Covid-19 ha puesto de manifiesto que con financiación suficiente se pueden acortar los plazos de manera considerable.

Por eso, el apoyo investigador para sacar a la luz todo el potencial inexplorado necesita de más financiación, y que esta, esté acorde con los ciclos de subvenciones.

Un equipo de científicos europeos ha propuesto, a través del artículo Unlocking the potential of marine biodiscovery, publicado en la Royal Society of Chemistry, en cinco puntos, medidas concretas para mejorar el descubrimiento de nuevos fármacos y ampliar el potencial social y económico del genoma del océano para el beneficio de la humanidad.

En primer lugar, proponen invertir en investigación fundamental, incluso cuando los vínculos con la industria no son evidentes inmediatamente. También proponen que las colaboraciones sean equitativas entre la academia y la industria que compartan riesgos y beneficios para estas etapas fundamentales de la investigación.

A los investigadores que inician sus carreras se les deben ofrecer nuevas oportunidades y los grupos subrepresentados participen en investigaciones de alto riesgo sin arriesgar sus carreras.

Se deben compartir datos con redes globales; y, finalmente se debe proteger la diversidad genética en su origen a través de fuertes esfuerzos de conservación.

Como señalan, los tesoros del océano han proporcionado avances fundamentales en la salud humana y aún permanecen infrautilizados para beneficio humano, pero ese potencial se puede perder si permitimos que el camino del biodescubrimiento se bloquee en una búsqueda de soluciones rápidas.