El mejor conocimiento de cómo varia la microbiota en las superficies mucosas de la trucha arcoíris permite profundizar en el conocimiento sobre la salud y el sistema inmunológico de los peces y, también, para detectar señales de estrés ambiental y fisiológico que pueda comprometer su bienestar.
Las comunidades microbianas asociadas a distintos tejidos —como las branquias, la piel, el intestino y la orofaringe— desempeñan funciones específicas en la fisiología del pez. Al caracterizar las poblaciones bacterianas únicas presentes en cada una de estas zonas, los investigadores pueden identificar con mayor precisión desequilibrios o alteraciones que podrían indicar riesgo de enfermedad o condiciones de cultivo subóptimas.
Este tipo de perfilado de la microbiota también abre la puerta al desarrollo de herramientas de monitorización de la salud no invasivas. Estas permitirían a los acuicultores detectar signos tempranos de disbiosis o infección, ajustar las estrategias de alimentación para favorecer microorganismos beneficiosos y diseñar enfoques de prevención de enfermedades más específicos.
En términos prácticos, esta investigación respalda un modelo de producción más sostenible y eficiente. Al identificar indicadores microbianos clave, los productores pueden optimizar la formulación de piensos, reducir la dependencia de antibióticos y reforzar la bioseguridad, contribuyendo así a mejorar el rendimiento productivo y el bienestar animal.
En esencia, cartografiar la microbiota en las superficies mucosas de los peces proporciona una base científica sólida para construir sistemas acuícolas más sanos y resilientes.

