El aumento sostenido de la temperatura del agua en el Mediterráneo está dejando de ser una anomalía estacional para convertirse en un condicionante estructural de la producción. En especies clave como la lubina europea (Dicentrarchus labrax), valores cercanos a 30 °C comprometen el crecimiento, alteran el metabolismo y reducen la eficiencia productiva.
Según los resultados difundidos a través de la newsletter de CTAQUA, la formulación nutricional puede desempeñar un papel relevante como herramienta de adaptación frente al estrés térmico. Las conclusiones proceden del proyecto THERMOBASS, encargado por la Red de Innovación de APROMAR y centrado en evaluar distintas estrategias dietéticas bajo condiciones de alta temperatura sostenida.
“Estudiamos el desempeño de formulaciones de pienso con diferentes niveles de grasa y la inclusión del prebiótico inulina, con el fin de identificar estrategias nutricionales que favorezcan el crecimiento y la mejor adaptación fisiológica de los peces a las altas temperaturas”, explicó José Cabello, responsable de la dirección del Departamento de Desarrollo Experimental de CTAQUA.
Durante 12 semanas, ejemplares de lubina fueron mantenidos a 30 °C en sistemas experimentales, simulando un escenario de estrés térmico crónico. Se monitorizaron parámetros productivos como supervivencia, ganancia de peso, SGR y FCR, junto con indicadores de inmunidad innata, marcadores fisiológicos asociados al estrés y al metabolismo, análisis histopatológicos y composición proximal final del filete.
“Las dietas altas en grasa tienden a asociarse con un peor crecimiento, mientras que las formulaciones con niveles de grasa más equilibrados ofrecen un mejor desempeño productivo. En particular, la dieta baja en grasa con inclusión de 0,5% de inulina registró los mejores resultados, con una tasa de crecimiento superior y diferencias significativas frente a la dieta de alta energía”, señaló Cabello.
El estudio también confirmó que el estrés térmico sostenido desencadena alteraciones metabólicas en los peces. Según los resultados presentados, la inclusión de inulina puede ayudar a controlar incrementos de colesterol y triglicéridos plasmáticos, además de favorecer la adaptación frente al estrés oxidativo. La evaluación histopatológica de hígado e intestino no mostró lesiones severas ni alteraciones clínicamente relevantes, y la composición final del filete no presentó diferencias significativas entre dietas.
Más allá del ensayo experimental, la implicación estratégica es clara. Las proyecciones climáticas apuntan a que las zonas productoras del sur de Europa operarán cada vez con mayor frecuencia cerca de los umbrales térmicos superiores durante el verano. En este contexto, la formulación nutricional deja de ser un mero ajuste técnico para convertirse en una herramienta de resiliencia productiva.
Si estos resultados se validan a escala comercial, podrían contribuir a una adaptación estructural de los sistemas mediterráneos dominados por lubina y dorada, reforzando la capacidad del sector para mantener crecimiento y eficiencia bajo nuevas condiciones climáticas.
El proyecto se enmarca en el Plan de Producción y Comercialización 2025 de APROMAR y cuenta con cofinanciación del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA). Sin embargo, su valor estratégico reside en situar la adaptación nutricional en el centro del debate sobre competitividad y sostenibilidad de la acuicultura europea en un escenario de calentamiento progresivo.

