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La producción acuícola marina andaluza da muestras de fortaleza en 2019 superando las 10.000 toneladas

Para este año 2020 se estima una caída de más del 6 por ciento y se aleja de la previsión de las 14.000 toneladas del Plan Estrategico Plurianual

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Sevilla 1/07/2020 – El futuro de la acuicultura andaluza pasa por definir las especies, los sistemas y los retos a los que tendrá que enfrentarse en los próximos años en los que se impondrán nuevas políticas europeas y nacionales, y los desafíos relacionados con la adaptación a las nuevas preferencias de los mercados y los consumidores; y situaciones de resiliencia relacionadas con el cambio climático.

A pesar de ser la región más diversificada en sistemas de cultivo y especies, y con mayor número de instalaciones al servicio de la producción de alevines y juveniles, la comunidad autónoma está relegada en la fase de engorde por otras regiones.

Los datos aportados recientemente por la dirección general de Pesca y Acuicultura de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de Andalucía muestran que a favor de la expansión de la producción están el importante número de centros de reproducción de peces que, con 10 instalaciones en fase criadero,se produjeron en 2019 unos 3,6 millones de unidades de lubinas; 2,39 unidades de lenguado senegalés; 1,97 millones de unidades de dorada; 246.250 de seriola; y 212.000 unidades de corvina. Sin embargo, buena parte de estas instalaciones se encuentran cerradas, encontrándose operativas tres en la provincia de Huelva y dos en la provincia de Cádiz.

En fase preengorde sucede mas de lo mismo, en total existen 26 instalaciones autorizadas, 10 en la provincia de Cádiz, 6 de ellas inactivas; 7 en la provincia de Huelva, 3 inactivas; 2 instalaciones en Almería; 3 en Granada, con 2 inactivas; 3 en Málaga y 1 en Sevilla. En cifras de producción se alcanzaron los 49,9 millones de unidades de peces en fase preengorde, de las que se han comercializado 77,6 por ciento y que han generado un valor económico de 7,45 millones de euros.

En este sentido, el valor económico la acuicultura creció un 17 por ciento respecto a 2018.

En la fase de engorde, aunque las cifras podrían ser mejores, en línea con las previsiones planteadas inicialmente en el Plan Estratégico de la Acuicultura Andaluza, no deben de alejarnos del optimismo ya que, el año pasado se alcanzó un valor de 80,5 millones de euros, de los que el 91 por ciento corresponde a la cría de especies acuáticas en fase de engorde y el resto a las fases criadero y preengorde.

Se trata de la segunda mayor producción en volumen de la historia, al pasar de 7.719 toneladas en 2018 a 10.106 toneladas en 2019, un 23,6 por ciento más. En valor la producción en engorde fue de 73,1 millones de euros.

Además de estas especies, en Andalucía se producen también microalgas, algas y crustáceos como el camarón y el langostino japonés, convirtiendo a la comunidad autónoma más diversificada tanto en tipos de sistemas de cultivos como de especies.

En 2020 se espera una caída de la producción. La acuicultura se aleja de la estimación del Plan Estratégico

La producción esperada para este año 2020 mantiene una tendencia a la baja respecto a la del año anterior. Según datos de la Consejería, se estima que la producción será de 9.428 toneladas, un 6,6 por ciento menos que en 2019, alejándose de la previsión del Plan Estratégico Plurianual de la Acuicultura Andaluza de alcanzar las 14.000 toneladas en 2020.

Esta diferencia en producción y valor significa también menos puestos de trabajo generados.

A poco que se den los pasos en la dirección acertada, Andalucía tiene capacidad para reactivar un sector que se prometía con mucho futuro hace poco más de dos décadas. Algunas de las instalaciones en fase criadero y preengorde que hoy en día están bajo mínimos o incluso ociosas podrían reactivarse tanto para el autoconsumo de empresas de engorde como para la exportación. Se cuenta con importantes centros de investigación y formación de personal cualificado, fruto de lo cual se ha conseguido una producción constante y rentable de especies como el lenguado senegalés, la corvina o, en los últimos años, de la seriola.

Sin embargo, es necesario el trabajo coordinado entre el sector y la Administración para alcanzar este objetivo.