Durante años, buena parte del debate sobre sostenibilidad en acuicultura se ha apoyado en un principio aparentemente claro: reducir la inclusión de harina y aceite de pescado equivale a producir de forma más sostenible. La disminución del uso de recursos marinos ha sido interpretada como un indicador directo de mejora ambiental. Sin embargo, un estudio publicado recientemente en Journal of Cleaner Production invita a revisar esa simplificación y a abordar la sostenibilidad del pienso desde una perspectiva más amplia y multidimensional.
El trabajo analiza la evolución del impacto ambiental asociado al pienso utilizado por las principales especies acuícolas europeas entre 2000 y 2020. En ese periodo, la producción pasó de 1,15 a 2,17 millones de toneladas, prácticamente el doble. Este crecimiento estuvo liderado por el salmón Atlántico, cuya expansión y transformación en la composición de sus dietas tuvieron un efecto estructural sobre la huella media del sector.
En paralelo al aumento productivo, el uso total de pescado salvaje destinado a la fabricación de pienso descendió un 13 %. A primera vista, podría interpretarse como una mejora ambiental clara. Sin embargo, el análisis revela que, mientras se reducía la presión directa sobre las pesquerías, otros impactos aumentaban de forma significativa. El potencial de calentamiento global asociado al pienso se incrementó un 314 %, el uso de suelo un 594 % y el consumo de agua un 236 %, además de registrarse aumentos notables en eutrofización marina y continental.
Según los autores, el principal factor detrás de esta evolución no fue tanto el crecimiento del volumen producido ni cambios en la eficiencia alimentaria, sino la transformación de la composición del pienso. La sustitución de ingredientes marinos por materias primas agrícolas como el concentrado de proteína de soja y el aceite de colza desplazó parte de la presión ambiental desde los ecosistemas marinos hacia los sistemas terrestres. Es decir, el impacto no desapareció, sino que cambió de lugar.
Este hallazgo no implica que la reducción de ingredientes marinos haya sido un error ni que deba revertirse la tendencia. De hecho, el estudio destaca que el mayor aprovechamiento de subproductos pesqueros para la producción de harina y aceite permitió disminuir la dependencia de pescado salvaje sin generar impactos adicionales significativos en otras categorías. Lo que cuestiona es la idea de que un único indicador pueda definir la sostenibilidad de un sistema complejo.
En el caso de especies mediterráneas como la dorada (Sparus aurata) y la lubina (Dicentrarchus labrax), aunque su peso productivo sea menor que el del salmón, la tendencia en formulación ha seguido un patrón similar de reducción progresiva de ingredientes marinos. Esto obliga a ampliar el foco más allá del tradicional indicador “fish in–fish out” e incorporar de forma rigurosa variables como el origen agrícola de las materias primas, el uso de suelo, el consumo hídrico y la trazabilidad de los cultivos.
El debate que abre este estudio no enfrenta ingredientes marinos contra vegetales. Plantea algo más profundo: la sostenibilidad del pienso es multidimensional y requiere análisis completos que eviten el desplazamiento de impacto entre ecosistemas. Reducir la presión sobre el mar no debería traducirse automáticamente en un aumento de presión sobre la tierra.
En un contexto europeo cada vez más orientado hacia la medición armonizada de la huella ambiental de los alimentos, esta reflexión adquiere relevancia estratégica. Las decisiones sobre formulación, abastecimiento y políticas sectoriales deberán apoyarse en evaluaciones multicriterio coherentes y transparentes.
La cuestión ya no es si un ingrediente es “bueno” o “malo”, sino cómo optimizar el conjunto del sistema productivo minimizando intercambios negativos entre recursos marinos y terrestres. El estudio recuerda que, en sostenibilidad, el análisis parcial puede conducir a conclusiones incompletas. Como señalan sus autores, el verdadero desafío está en entender los detalles.
Referencia:
Björn Kok, Wesley Malcorps, Maria J. Santos, Richard W. Newton, Robert Harmsen, David C. Little,
Sustainable aquafeed? The devil is in the detail. Journal of Cleaner Production, Volume 546, 2026, 147666,
ISSN 0959-6526, https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2026.147666

