BIOTECNOLOGÍA TECNOLOGÍA

Las empresas europeas de microalgas necesitan aumentar su volumen de producción para hacerse competitivas

El sector está siendo impulsado por la academia en la que hay dedicadas 5.400 personas a la investigación mientras que otras 4.600 son trabajadores de pequeñas empresas dedicadas al cultivo

Europa es una de las mayores potencias en biotecnología marina del mundo, siendo el campo de las microalgas el que mas está creciendo en número de empresas por su alto potencial de aplicaciones. En Europa existen más de 480 empresas dedicadas a producir microalgas o servicios asociados, de las cuales, 170 de ellas son pequeñas empresas con menos de 5 empleados, y 280 poseen entre 5 y 10 empleados, y solo 30 empresas superan los 10 trabajadores.

El número total de personas vinculados a este sector en Europa es de 10.000 trabajadores, de los cuales 4.600 están en la industria y 5.400 en la academia. La cantidad total de biomasa producida en Europa es de 500 toneladas de biomasa seca por año frente a las 7.000 toneladas al año que se calculan se producen en el mundo.

A pesar de que las empresas de microalgas tienen un futuro de aplicaciones por delante en campos de la biotecnología azul tan diversos como los suplementos alimenticios, piensos, cosméticos y farmacia, la comercialización de los productos está limitada por la baja capacidad para producir biomasa en grandes volúmenes de manera que se puedan aplicar conceptos de economía de escala para reducir los costes.

Así, por ejemplo, se calcula que en Europa se producen 500 toneladas de microalgas al año frente a las 7.000 toneladas que se producen en el mundo. El valor de la biomasa es superior a los 500 euros el kilogramo en cultivos de 100 kg por año por instalación. Mientras que las empresas para producir 1 tonelada de microalga al año pueden ver reducidos los costes de producción a 50 toneladas al año.

Para poder incorporar aplicaciones emergentes como fertilizantes para agricultura o ingredientes para acuicultura, los costes deben bajarse significativamente.

Para ello, los expertos estiman que se deberían producir 10.000 toneladas año y de esta manera se conseguirían reducir los costes a 5 euros por kilogramo. Mientras que, con una mayor industrialización los costes podrían acercarse a 1 euro por kilogramo, momento en el que podrían considerarse una alternativa viable a la producción de biomateriales y biocombustibles.

Actualmente China produce miles de toneladas de la cianobacteria con la que se produce la espirulina a un precio estimado de 20 euros el kilogramo.

Además de aumentar la escala, la industria tendrá que ser capaz de avanzar tecnológicamente para un mayor aprovechamiento de la biomasa de algas, reducir el gasto energético y de consumo de agua en el procesado; así como mejorar la cadena de valor de los productos derivados.

La futura tecnología que se desarrolle en torno a esta actividad deberá ser capaz de mejorar el proceso de obtención del producto final basado en la extracción, fraccionamiento, conversión y purificación de una amplia gama de metabolitos.

En el campo de la comercialización los productos de microalgas deberán tener mayor penetración en los mercados a través de una propuesta sostenible de productos equivalentes al de otras fuentes.