CONSUMO

Los consumidores perciben positivamente los productos de la acuicultura, aunque su preferencia es hacia los de origen pesquero

La decisión de compra está condicionada por factores socio-económicos y demográficos y cómo se sepa explicar la sostenibilidad de la actividad

Salmón Atlántico, compra pescado

Contrariamente a lo que se suele pensar, los productos de la acuicultura, la percepción del consumidor no suele ser negativa a pesar de que muestren una mayor preferencia por los pescados de origen pesquero extractivo.

Una revisión científica llevada a cabo por investigadores del proyecto europeo AdriAquaNet ha analizado con un enfoque crítico algunos de los factores que pueden afectar las preferencias de los consumidores, como son: características sociodemográficas de los consumidores, percepción de la calidad y seguridad de los productos de la acuicultura, el precio de los productos de la acuicultura y los aspectos socioeconómicos de la acuicultura, y preocupaciones sobre el impacto negativo de la actividad en el medio ambiente, así como sobre la sostenibilidad del método de producción.

Según la literatura revisada, la edad es la variable sociodemográfica más influyente. Los jóvenes, las mujeres, ingresos altos y un mayor nivel de educación definen al consumidor de productos de acuicultura.

Según esta revisión de la literatura científica, la imagen del pescado de piscifactoría adolece de una percepción de menor calidad en términos de sabor, salud y valor nutricional y, en algunos casos, incluso de una baja percepción de seguridad.

Por otro lado, se cree que el pescado acuícola tiene precios más bajos y mayor disponibilidad. Además, los beneficios económicos son una de las principales ventajas de la acuicultura.

Sin embargo, surgen resultados mixtos con respecto al impacto ambiental de la acuicultura, pero la producción sostenible puede compensar posibles preocupaciones ambientales e impulsar la preferencia por los peces de cultivo. Dependiendo de cómo los consumidores evalúen las ventajas y desventajas tanto de la acuicultura como de sus productos, esto dará lugar a una preferencia por el pescado silvestre o de granja.

Esta información puede ser valiosa para evitar caer en ideas erróneas sobre la percepción de los consumidores, aumentar el conocimiento de los tomadores de decisiones políticas y orientar con éxito las promociones.

Como señalan los autores de esta revisión científica, las características socio-económicas no se pueden cambiar, pero es importante comprenderlas. El éxito futuro de la acuicultura dependerá de que se reduzca la percepción entre los métodos de producción y captura extractiva, y enfocar el mensaje en la producción sostenible.

Con todo esto, señalan los autores del trabajo, sigue siendo un desafío para el sector de la acuicultura diseñar una estrategia eficiente para que las personas, que actualmente están desanimadas a comprar y consumir pescado de acuicultura debido a las percepciones anteriormente mencionadas cambien.

Futuras investigaciones, señalan, podrían enfocarse en determinar la fuerza de factores particulares para impulsar la preferencia general hacia los productos de acuicultura, así como los hábitos de consumo, con especial énfasis en el nicho de la acuicultura sostenible.