La acuicultura ya dispone de tecnologías capaces de predecir, optimizar y automatizar gran parte de sus procesos. Sin embargo, su aplicación real en granja sigue siendo limitada. Un análisis sistemático publicado en Aquacultural Engineering, basado en 80 estudios sobre sistemas de apoyo a la decisión (DSS) y gemelos digitales, confirma el fuerte crecimiento del interés desde 2023, pero también evidencia una clara desconexión entre desarrollo tecnológico y adopción comercial.
El sector avanza hacia modelos de producción basados en datos, impulsados por el Internet de las Cosas (IoT) y la inteligencia artificial, que permiten monitorizar en tiempo real, predecir variables clave y automatizar decisiones operativas. En este contexto, los gemelos digitales representan el siguiente paso: réplicas virtuales de la granja capaces de simular escenarios, anticipar riesgos y optimizar la producción sin intervenir directamente sobre el sistema físico.
No obstante, el estudio identifica un problema estructural: menos del 10% de estas soluciones han sido validadas en condiciones reales de producción. Aunque los modelos muestran alta precisión en laboratorio, su rendimiento cae en granja debido a la variabilidad biológica y ambiental, los problemas de calidad de datos —como el biofouling o la conectividad— y la dificultad para generalizar entre especies, sistemas y localizaciones.
Pese a ello, la digitalización ya está generando impacto en áreas concretas. La calidad del agua concentra el 45% de los estudios, seguida por la detección de enfermedades y la optimización de la alimentación. En estos ámbitos, los sistemas permiten reducir la mortalidad en eventos críticos hasta un 50%, mejorar el índice de conversión alimenticia entre un 10% y un 15% y disminuir los costes laborales de forma significativa.
Por el contrario, los gemelos digitales siguen en fases tempranas de desarrollo (TRL 3–5) y sin implementaciones comerciales a gran escala. Su despliegue requiere datos continuos de alta calidad y una validación compleja en sistemas biológicos variables, lo que limita su uso actual a entornos de investigación.
El estudio subraya además que la adopción tecnológica en acuicultura está impulsada principalmente por la rentabilidad económica, no por la sostenibilidad. Las soluciones que reducen costes operativos avanzan, mientras que aquellas centradas únicamente en beneficios ambientales encuentran mayores barreras sin incentivos regulatorios.
Para cerrar la brecha entre laboratorio y granja, el sector debe avanzar en estandarización de datos, robustez de modelos, validación en condiciones reales y simplificación de las soluciones. Sin ello, los gemelos digitales seguirán siendo una promesa tecnológica más que una herramienta productiva capaz de transformar la acuicultura.

