INVESTIGACIÓN

Los insectos no son la solución definitiva, pero contribuirán a hacer la acuicultura más verde, rentable y sostenible

Cádiz 16/11/2021 | Se necesita producir un millón de toneladas anuales de harina de insectos para considerar el volumen a escala comercial

Los insectos son grandes convertidores de materia orgánica de desecho en fuente de proteína, grasa y energía de interés para usarla en la nutrición de especies acuícolas. Sin embargo, no son la solución definitiva.

Esto es debido a que los valores nutricionales de los insectos varían según la especie y la fase de desarrollo, y que no son totalmente complementarias nutricionalmente a la harina de pescado que desean sustituir.

Para incorporar harinas de insecto en escala comercial todavía se tienen que resolver desafíos que presenta este tipo de ingredientes como contar con cantidad y calidad constante. De momento, los niveles son mínimos con tendencia a aumentar. Diversos estudios calculan que para que se conviertan en una materia prima viable a escala comercial se deben producir, al menos, un millón de toneladas anuales, para lo que habrá que esperar hasta 10 años.

Y no solo eso, deben ser harinas producidas a bajo coste y para eso se necesitan infraestructuras que permitan ese tipo de escalado.

Además, se deben estudiar aditivos que complementen las deficiencias que presenta la harina de insecto respecto a la harina de pescado en cuanto a la composición de aminoácidos y la digestibilidad de las proteínas. Los diversos estudios que se vienen realizando no recomiendan por norma general reemplazos de éstos por harina de pescado que superen el 30%.

Otro problema que presentan los insectos como ingredientes es su carencia de perfiles de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 fruto de la propia síntesis del animal, a no ser que se incorpore en la dieta estos perfiles lipídicos.

Mientas se alcanzan mayores volúmenes de producción se debe seguir trabajando en el mejor conocimiento de la composición química, la palatabilidad, la biodisponibilidad de nutrientes y energía.

También en el desarrollo de un marco legal y una legislación, así como la mejora de los procedimientos de evaluación de riesgos. También es necesario realizar investigaciones sobre el impacto de la alimentación de especies acuícolas en ámbitos como la seguridad, la calidad y la aceptación social de los productos del mar.

A pesar de los retos que quedan por delante, todo hace indicar que los insectos formarán parte de la nutrición en acuicultura y hará de este sector más verde, rentable y sostenible.