PRECIOS

Los piensos acuícolas afrontan 2026 con incertidumbre por el pulso de los ingredientes marinos

Madrid, 19/01/2026 | En el último trimestre de 2025 el precio de la harina y aceite de pescado alcanzó niveles récord por mayor demanda

Gráfica de precios de los piensos

En acuicultura, donde el pienso puede representar más del 50% de los costes de producción, seguir su evolución es esencial para entender la rentabilidad de las granjas. Por eso, los índices de referencia que estiman la tendencia de los precios del pienso se han convertido en una herramienta valiosa para anticipar movimientos del mercado, planificar compras y ajustar estrategias productivas.

Para que estos indicadores sean realmente útiles, sin embargo, su metodología debe reflejar la realidad específica de la formulación acuícola. Fuentes del sector sostienen que un índice robusto debería tener en cuenta aspectos como la calidad de las materias primas, la disponibilidad de ingredientes y las primas asociadas a la trazabilidad y la certificación, además de requisitos propios de cada especie y mercado, como las restricciones al uso de materias primas OGM.

El peso creciente de los ingredientes funcionales, junto con una segmentación cada vez mayor entre dietas estándar y gamas premium, complica todavía más la posibilidad de reducir el mercado a un único precio medio de referencia.

Este debate cobra especial relevancia en un momento en el que aumenta la incertidumbre en torno a los ingredientes marinos. Tras un 2025 en el que los precios se mantuvieron relativamente estables durante buena parte del año —tanto para los ingredientes marinos como para las principales materias primas vegetales—, 2026 podría llevar al mercado de harina y aceite de pescado a una fase más ajustada. Los precios están respaldados por el crecimiento continuado de la demanda mundial, mientras que la oferta dispone de un margen limitado para absorber disrupciones inesperadas.

Los expertos consultados por misPeces coinciden en que, más allá de la trayectoria de las materias primas agrícolas, la harina de pescado —y, especialmente, el aceite de pescado— seguirá siendo uno de los componentes más sensibles dentro del coste de formulación. El aceite se considera particularmente expuesto debido a la variabilidad de los rendimientos entre distintas pesquerías.

Con la demanda de estos ingredientes en aumento, las expectativas del mercado para 2026 sitúan la producción mundial de harina de pescado en torno a 5,5–5,6 millones de toneladas y la de aceite de pescado alrededor de 1,2 millones. Sin embargo, los últimos meses de 2025 ya dieron señales de un mercado más ajustado. Según datos obtenidos por misPeces, la harina de pescado pasó de una primera mitad del año relativamente estable, con subidas graduales, a un cuarto trimestre marcado por incrementos bruscos en todas las calidades, rompiendo la estabilidad que había predominado durante la mayor parte del ejercicio.

En este tramo final, la presión sobre los stocks disponibles disparó las cotizaciones en el mercado spot (contado). Según los datos recabados por misPeces, operaciones puntuales para harina estándar escalaron desde la banda de los 1.350–1.450 USD hasta rozar los 2.000 USD/t ante la necesidad de cobertura inmediata. Por su parte, las calidades Prime y Super Prime rompieron la barrera de los 2.100–2.200 USD/t en estas transacciones de corto plazo, marcando un precio de referencia psicológico que anticipa unas negociaciones de contratos más duras para el arranque de 2026.

En este entorno, cualquier disrupción del lado de la oferta —ya sea por cuotas, desembarques o condiciones en las principales regiones productoras— puede trasladarse rápidamente a los precios. En Europa, un posible déficit de materias primas marinas certificadas para especies como el salmón Atlántico, la dorada o la lubina europea podría aumentar la dependencia de importaciones y sostener la firmeza en determinadas especificaciones.

A la hora de trasladar estos movimientos al pienso, el impacto depende sobre todo de qué ingredientes pesan más en cada fórmula. En términos de coste directo, suelen mandar las proteínas vegetales y concentrados —como la soja y derivados— por su elevada inclusión, mientras que los aceites, y especialmente el aceite de pescado, actúan como el componente más sensible cuando el mercado se tensiona por su menor capacidad de sustitución.

Aun así, el impacto real sobre el precio final del pienso dependerá del nivel de inclusión de harina y aceite de pescado en cada fórmula y del margen de sustitución con otras materias primas.

En especies donde los ingredientes marinos siguen teniendo un papel relevante, como los salmónidos (salmón Atlántico y trucha arcoíris), la subida puede trasladarse de forma más visible.

De manera orientativa, un incremento del 10% en el coste conjunto de la harina y el aceite de pescado podría traducirse en un encarecimiento del pienso final de entre el 1,5% y el 3%, dependiendo de la formulación y de la evolución del resto de ingredientes.

En especies marinas como dorada y lubina, donde se optimiza el uso de ingredientes marinos y se recurre en mayor medida a proteínas alternativas, el impacto suele ser menor: una subida similar podría trasladarse a un aumento de entre el 1% y el 2,5%, con variaciones significativas entre dietas estándar y premium.

En cualquier caso, todo apunta a que el aceite de pescado seguirá siendo el ingrediente clave a vigilar en 2026. Su menor capacidad de sustitución, junto con su papel como catalizador de ajustes al alza cuando el mercado se estrecha, hace probable que continúe marcando el tono de los costes en las dietas de alto rendimiento.

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