MATERIAS PRIMAS

Los precios de los piensos en máximos interanuales debido al encarecimiento de las materias primas

En promedio, los precios de los piensos se encuentran en máximos históricos

Los precios de los piensos de acuicultura ya alcanzan máximos que no se registran desde hace 8 años. Tomando como referencia los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, hasta septiembre el precio promedio del pienso para dorada y trucha arcoíris están un 11% más caros que hace un año.

Los precios promedio por tonelada del pienso para la dorada se encuentra en 1021,97. Para la trucha arcoíris blanca el promedio es de 1 142,25 euros la tonelada y de 1 185,63 euros para la asalmonada. Habría que remontarse hasta mediados de 2012 para encontrar precios a los niveles actuales. Con la diferencia de que en esos años el precio promedio del año cerró por debajo de los actuales.

Fuente MAPA

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Dos circunstancias preocupan especialmente a los expertos. De una parte, el ritmo de crecimiento y la velocidad a la que está creciendo el precio de las materias primas, un 11% interanual; y, por otra parte, que este rally alcista parece no tener fin.

De enero a septiembre los precios de los piensos no han parado de crecer. En el caso de la dorada ha pasado de 964,23 euros la tonelada a los 1 70,11 euros, un 9,89% más. La trucha arcoíris blanca de 1 083,22 euros la tonelada a 1 189,84 euros, 8,96%, y para la asalmonada de 1 124,22 euros la tonelada a 1 232,34 euros, un 8,77% más.

Cualquier subida en el coste del alimento impacta directamente en la cuenta de resultados de las empresas que deben compensar obteniendo en los mercados un mejor precio por sus productos. Sin embargo, esta no es la única amenaza. De seguir el colapso de las rutas marítimas también se corre el riesgo de caer en rotura de los stocks o de entrar en una psicosis que derive en el acopio de materias primas por parte de Estados Unidos y China, potencias mundiales en la producción de alimentos.

Y mientras todo esto sucede, en el seno de la Unión Europea las partes interesadas siguen dando la espalda al sector primario. Unos por omisión, sin dar solución a los problemas reales de aprovisionamiento, y otros con actitudes de mercadotecnia negando la posibilidad de emplear proteínas animales procesadas o OGM.