DIVULGACIÓN

Los probióticos como pieza clave en el proceso acuícola

Existe numerosa evidencia científica de la eficacia de los probióticos en piensos y medio de cultivo. Además, las nuevas tecnologías de microencapsulación permiten mejorar la efectividad probiótica

Usar probióticos durante la crianza acuícola aporta beneficios a distintos niveles. En el bienestar y la salud de los peces y mariscos, y en la mejora del rendimiento productivo al mejorar la productividad y la resistencia a enfermedades. Los probióticos mejoran el sistema inmunitario y la microbiota intestinal y están considerados como una pieza clave en la elaboración de los piensos donde se busca optimizar la ingesta y el uso de materias primas de bajo coste.

La prolífica evidencia científica demuestra que añadir probióticos en el pienso en forma de aditivo permite mejorar la digestión del alimento y la disponibilidad de los nutrientes, con lo que se consigue mejorar los costes para una mejor asimilación y absorción de nutrientes.

Sin embargo, antes de alcanzar una escala comercial, los probióticos al ser microorganismos vivos deben probarse a escala de laboratorio para asegurar que cumplen con los básicos requisitos de seguridad y eficacia. Además, deben contener propiedades organolépticas y tecnológicas que mantengan estables las características de interés durante el procesado y almacenamiento.

En la bibliografía, y a modo de ejemplo, encontramos estudios que vienen a confirmar la eficacia del uso de aditivos para reducir la incorporación de proteínas en piensos de tilapia sin menoscabo de la conversión de alimento y ganancia de peso de los peces, reduciendo costes y mejorando la rentabilidad.

Los probióticos también pueden ser incluidos en el agua de cultivo con buenos resultados. Esta práctica es particularmente eficaz en cultivos de langostinos tropicales (Litopenaeus vannamei). En distintos estudios, además, se ha comprobado como la mezcla de probióticos mejora los resultados de rendimiento y productividad que el uso de una única cepa. La mezcla, no solo mejora la supervivencia, también contribuye al crecimiento y el estado de salud y, consecuentemente, la resistencia a enfermedades.

Igualmente se ha comprobado con juveniles de langostino de Malasia (Macrobrachium rosenbergii) que, criados en aguas suplementadas,  mejoró la resistencia a Vibrios.

Otros estudios, con juveniles de lenguado, muestran una mejor utilización de nutrientes, conduciendo a una mayor ganancia de peso y tasa de crecimiento específico. 

En trucha arcoíris hay estudios que demuestran una mejora en la conversión de alimento, la ganancia de peso y el índice de eficiencia proteíca cuando los peces fueron suplementados con Bacillus subtilis y B. licheniformis.

Nuevas tecnologías de microencapsulación permiten mejorar la efectividad probiótica

Algunas cepas de probióticos pueden ser fuentes de nutrientes esenciales como ácidos grasos, biotina y vitamina B12, y su actividad en el tracto digestivo puede estimular actividades específicas o totales de las enzimas digestivas, como la amilasa, quitinasa, lipasa y proteasa.

Así se explicaría cómo los probióticos pueden mejorar el proceso digestivo y la biodisponibilidad de los nutrientes, y la utilización de éstos, y por tanto, mejorar el rendimiento. 

El uso de probióticos permite mejorar el estado oxidativo, inmunológico y resistencia a patógenos. Estos efectos se ven aumentados gracias a los avances tecnológicos de microencapsulación con alginato y almidón de maíz recubiertos con quitosano.

Experimentos con el probiótico L. rhamnosus ATCC 7469 en piensos de trucha arcoíris lo evidencian. La microencapsulación de vacunas probióticas a gran escala también ha sido ensayada con éxito como respuesta inmunitaria en carpas.

Diversos estudios asocian los probióticos con la liberación enzimática de mieloperoxidasa para producir ácido clorhídrico, matando los patógenos y afectando directamente la lisis de las células microbianas.

Son varios los estudios que también han demostrado cómo los probióticos actúan a nivel sanguíneo, con mejoras en los niveles de los glóbulos rojos, hematocrito, hemoglobina, glucosa y proteínas totales. Aunque en este sentido no todos los estudios son concluyentes.

Los probióticos también ayudan a mejorar las células epiteliales y los tejidos mucosos del tracto intestinal, que son la primera barrera defensiva de los peces ante agentes patógenos externos, siendo fundamentales para la respuesta inmune innata.

Los probióticos, según muestran diversos estudios, permiten aumentar el grosor de la capa epitelial del intestino medio y aumentar masivamente el índice de superficie de absorción. El uso de probióticos en dosis altas puede promover superficies de absorción, leucocitos intraepiteliales y células calciformes.

Estos cambios histológicos podrían usarse para respaldar el potencial de los probióticos en relación a la inmunidad intestinal, la salud de los peces y el rendimiento del crecimiento.

En definitiva, los probióticos son causantes de la mejora de la propiedad promotora de la salud al modificar, para mejor, la microbiota del hospedad y del ambiente contribuyendo a mejorar la caliidad del agua, la materia orgánica sedimentada, la inhibición de patógenos microbianos y la mejora del sistema inmunológico.

Esto se traduce en una mejora de la digestibilidad y la utilización alimenticia.