INVESTIGACIÓN

Neuropéptidos sintéticos, la esperanza a la que se aferran los investigadores españoles para salvar la nacra del Mediterráneo

Investigadores de IMEDMAR de la Universidad Católica de Valencia tienen amplia experiencia en el estudio de esta especie

Un equipo de investigadores del Instituto de Medio Ambiente y Ciencia Marina (IMEDMAR) de la Universidad Católica de Valencia va a probar una innovadora solución para conseguir la reproducción de dos especies de nacra, Pinna nobilis y P. rudis, ambas con un papel ecosistémico estratégico en la salud del Mediterráneo.

En concreto, los investigadores españoles liderados por García March van a utilizar neuropéptidos reproductivos, moléculas formadas por aminoácidos con acción en el sistema nervioso, que inducen la maduración gonadal y la puesta en condiciones de cautividad.

Se trata de una solución alternativa a la tradicional por choque térmico y alimentación. Con los neuropéptidos los investigadores esperan acelerar la maduración e, incluso, “mejorar la calidad de los gametos”.

Al tratarse de especies hermafroditas, destaca el investigador, cabe también la posibilidad de plantearse en un momento dado del proyecto “potenciar el sexo de un ejemplar”.

García March explica que los neuropéptidos reproductivos han funcionado bien con otras especies, lo que anima a aplicarlo a la nacra. Después analizarán los resultados y, a través de su secuencia genética, se sintetizará artificialmente los neuropéptidos de la propia nacra, “para que sean específicos”.

“Podremos intentar también ahorrarnos el tiempo que mantenemos ejemplares en el laboratorio. La idea es coger ejemplares, aplicarles el tratamiento de neuropéptidos, tras una semana de cuarentena y, si todo va bien, en cuatro semanas habrán puesto los gametos. Después se devuelven los ejemplares al mar y cogemos otros. Así se traslada a cautividad a las nacras por un corto periodo de tiempo para que se reproduzcan, con el objetivo de conseguir gametos de calidad y poder cerrar el ciclo reproductivo, y que se produzcan larvas”, asevera.

De concluir con éxito el proyecto, García March considera que este “podría significar la no extinción” de la nacra. “Sería dar un paso de gigante, comenzaríamos a repoblar lagunas marinas y a reproducir ejemplares con diversidad genética. Ahora mismo no se puede repoblar la especie en mar abierto porque sigue estando presente el parásito que la ha puesto en peligro de extinción”.

El Vicerrectorado de Investigación de la UCV apuesta decididamente por el desarrollo de grupos punteros de investigación en el seno de la Universidad, potenciando sus capacidades y mejorando el apoyo con refuerzos a la OTRI para su gestión.

En el proyecto, junto con Rafael García, trabajan José Tena, director de IMEDMAR-UCV, Nikoleta Ntalamagka y Pablo José Sanchís.

Como señala Rafael García, uno de los problemas que se plantea con las nacras silvestres recolectadas del medio natural es que solo permiten experimentar un par de veces en verano; mientras que, en cautividad, se pueden madurar en cualquier momento del año, lo que multiplica por cinco o por diez las veces que se puede cerar el ciclo de reproducción y, potencialmente, obtener los gametos.

Cabe destacar que los científicos de IMEDMAR-UCV llevan varios años trabajando por la supervivencia de la nacra, sobre todo desde los episodios de mortandad masiva de la especie en 2016. Se trata de un proceso “muy complicado” porque la nacra es una especie “muy longeva”, que puede vivir hasta 20 años, y sus larvas tienen “muy poca supervivencia”.