CIENCIA

Ni los genes ni la epigenética bastan para resolver la reproducción del lenguado en cautividad

Puerto Real, Cádiz, 2/02/2026 | El problema de la disfunción no podrá resolverse mediante soluciones basadas únicamente en selección genética, hormonado o ajustes puntuales del manejo

Lenguado senegalés reproductor

A pesar de los avances en nutrición, manejo y control ambiental del lenguado (Solea senegalensis), los productores siguen enfrentándose a un desafío estructural: conseguir una reproducción de calidad con peces nacidos en cautividad. El problema se concentra especialmente en los machos, que presentan dificultades persistentes de fertilización y comportamiento reproductivo.

Esta limitación mantiene a la producción dependiente de reproductores silvestres y dificulta el desarrollo de planes de mejora genética a largo plazo, uno de los pilares para la consolidación industrial de la especie.

Durante años, la investigación ha abordado esta problemática desde distintos ángulos —genética, fisiología reproductiva y manejo ambiental—, pero los resultados han sido parciales. Todo indica que solo recientemente se está empezando a entender dónde falla realmente el sistema.

Los nuevos trabajos basados en enfoques multi-ómicos han aportado una visión más integrada del problema y han puesto sobre la mesa una idea clave: los genes están ahí, pero no basta con que se expresen.

Estudios realizados por un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Cádiz, en colaboración con centros de investigación de Reino Unido y Francia, muestran que los machos de lenguado nacidos en cautividad expresan muchos de los genes reproductivos esperables.

Sin embargo, el fallo aparece más tarde, en el paso crítico que transforma la información genética en función biológica real. En otras palabras, el sistema arranca, pero no termina de funcionar.

Al analizar de forma conjunta transcriptómica y proteómica —es decir, el mensaje genético y su traducción funcional— se observa un desacoplamiento sistemático entre el ARN y las proteínas en procesos clave como la espermatogénesis, la reacción acrosómica, la fecundación y las primeras fases del desarrollo embrionario.

Esto significa que los genes se transcriben, pero las proteínas necesarias no se producen en cantidad, calidad o sincronía suficientes como para sostener una reproducción eficaz.

Este hallazgo desplaza el foco desde el “qué genes” hacia cómo funciona la maquinaria celular. La reproducción no depende solo de activar programas genéticos, sino de que todo el sistema de traducción, plegado y regulación proteica opere correctamente.

Investigaciones previas del mismo grupo, publicadas recientemente en misPeces, ya habían señalado alteraciones epigenéticas en machos nacidos en cautividad, como una mayor metilación del ADN. Estos cambios no silencian completamente los genes, pero pueden modular su funcionamiento de forma sutil y persistente, afectando a procesos posteriores sin que el fallo sea evidente a primera vista.

Visto en conjunto, el problema muestra varias capas. La epigenética ayuda a explicar por qué el sistema puede quedar desajustado; la proteómica, en el caso de estos nuevos trabajos, muestra dónde ese desajuste se traduce en una pérdida funcional real.

Los próximos estudios no deberían buscar más genes, sino responder tres preguntas incómodas: cuándo se rompe el sistema, si puede corregirse y qué decisiones de manejo lo empeoran o lo mejoran.

Este escenario deja un mensaje poco complaciente para el sector. El problema no podrá resolverse mediante soluciones basadas únicamente en selección genética, hormonado o ajustes puntuales del manejo. Décadas de investigación ya apuntaban en esa dirección.

Mejorar la reproducción del lenguado exigirá enfoques más sistémicos: prestar atención a las condiciones ambientales durante las fases tempranas del desarrollo, entender mejor cómo el entorno de cultivo moldea la fisiología a largo plazo y asumir que algunos problemas no se resuelven “activando” genes, sino evitando que el sistema se desregule desde el principio.

Aunque la solución aún está lejos, la ciencia empieza al menos a clarificar el diagnóstico. En el caso del lenguado, todo apunta a que la domesticación plena de la especie dependerá menos de encontrar el “gen adecuado” y más de aprender a mantener afinada toda la maquinaria biológica que lo rodea. El cómo sigue siendo la gran pregunta abierta.

 

Referencias

  • Ramírez, D. et al. (2025). Insights into Solea senegalensis reproduction through gonadal tissue methylation analysis and transcriptomic integration. Biomolecules, 15, 54.
  • Estudio multi-ómico sobre transcriptómica, proteómica y regulación epigenética en machos F1 de Solea senegalensis (Universidad de Cádiz y colaboradores internacionales), 2026.

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