Los aditivos de origen vegetal empiezan a posicionarse como una herramienta funcional en acuicultura, con potencial para actuar no solo sobre el bienestar animal, sino también sobre la calidad del producto final. Sin embargo, una vez demostrada su idoneidad, su consolidación en el sector dependerá menos de los avances científicos y más de su capacidad para trasladarse a escala productiva con un retorno económico claro.
En este contexto, y según la información remitida por el propio proyecto, PHYTOWELFISH ha presentado en el Centro de Transferencia Empresarial (CTE) El Olivillo, en Cádiz, los resultados obtenidos en la aplicación de nutracéuticos fitogénicos en lubina, en el marco de la estrategia ThinkInAzul Andalucía.
De acuerdo con los ensayos desarrollados, determinados compuestos de origen vegetal con propiedades relajantes y antioxidantes pueden modular la respuesta de los peces ante condiciones de estrés crónico, mejorando su perfil metabólico y reduciendo el impacto fisiológico asociado a entornos productivos exigentes. Este efecto, relevante desde el punto de vista del bienestar, introduce además implicaciones directas sobre el rendimiento y la estabilidad del producto.
En continuidad con estos resultados, el proyecto señala también avances en la calidad del filete, con cambios en la estructura de las fibras musculares que se traducen en una textura más valorada por el consumidor. En pruebas sensoriales tipo cata triangular, los participantes identificaron de forma consistente estas diferencias en los lotes tratados con antioxidantes, lo que abre la puerta a un posible posicionamiento diferencial en mercado.
A esta mejora se suma el impacto en la vida útil del pescado, donde la incorporación de antioxidantes naturales ha demostrado capacidad para retrasar los procesos de deterioro, un factor clave en logística y comercialización. En conjunto, estos avances refuerzan el enfoque hacia productos acuícolas con valor añadido, alineados con el concepto “One Health”, que conecta la salud animal, humana y ambiental.
No obstante, el propio desarrollo del proyecto deja entrever que el principal desafío para el sector es la validación de estos aditivos en condiciones reales de cultivo, su integración en los costes de formulación y su aceptación por parte de la cadena de valor.
El paso de ensayo a aplicación industrial será determinante para confirmar si los fitogénicos pueden consolidarse como una solución estructural o quedan limitados a nichos específicos.
En esta línea, la jornada de transferencia incluyó un debate sobre las implicaciones socioeconómicas de estos desarrollos, con participación de representantes del ámbito científico y tecnológico vinculados al ecosistema acuícola andaluz, en un contexto marcado por la necesidad de reforzar la competitividad del sector a través de innovación aplicable.
El proyecto PHYTOWELFISH (PCM_00029) está cofinanciado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

