NUEVOS INGREDIENTES

Piensos a base de insectos: prometedores para la acuicultura, pero los productores siguen siendo cautos

Bolonia, Italia, 7/01/2026 | La adopción real en el sector sigue siendo limitada debido a los costes y a la escasa respuesta del mercado

Mosca soldado (Hermetia illucens)

Los piensos a base de insectos, a menudo presentados como una palanca estratégica para hacer la acuicultura más sostenible y circular, siguen teniendo dificultades para salir de la fase experimental en las explotaciones europeas. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bolonia entre productores de trucha en Italia. El trabajo muestra que, pese a un alto nivel de conocimiento de la tecnología y a un amplio reconocimiento de sus beneficios ambientales, muchos productores mantienen una actitud prudente.

La investigación, publicada en la revista Agricultural and Food Economics, se centra en el uso de harina de insectos obtenida de la mosca soldado negra (Hermetia illucens) en la alimentación de la trucha. Mediante un modelo de análisis innovador, el estudio no se limita a evaluar la decisión de adoptar este tipo de pienso, sino que profundiza también en las fases posteriores, analizando qué ocurre tras su introducción en la explotación, un aspecto a menudo ignorado en el debate sobre la sostenibilidad.

Todos los productores incluidos en el estudio afirman conocer la existencia de los piensos a base de insectos y casi el 80% asegura que estaría dispuesto a utilizarlos. Sin embargo, solo el 14% los ha adoptado de forma estable, mientras que el 25% los ha probado de manera experimental. Más del 60% nunca los ha introducido.

Un dato especialmente relevante es que la fase de ensayo no garantiza la continuidad. Algunos productores que habían probado la harina de insectos decidieron posteriormente abandonarla, citando el elevado coste de los piensos y la falta de un retorno económico adecuado. A ello se suma un obstáculo externo clave: la escasa disposición de los consumidores a pagar más por pescado criado con piensos a base de insectos.

La mayoría de los productores reconoce las ventajas ambientales de la harina de insectos, como la reducción de la dependencia de la harina de pescado y una mayor coherencia con los principios de la economía circular. En cambio, los beneficios económicos y sociales resultan mucho menos evidentes.

Más del 80% de los encuestados considera que los piensos a base de insectos son más caros que los convencionales, y muchos dudan de que estos costes adicionales puedan compensarse en las actuales condiciones de mercado. Incluso entre quienes han adoptado esta solución, las opiniones están divididas sobre el equilibrio real entre costes y beneficios.

Yari Vecchio, autor principal del estudio, considera que uno de los aspectos más interesantes que se desprenden de la investigación es que "los productores no perciben la harina de insectos como una innovación radical. Consideran que su introducción requiere cambios mínimos en las prácticas de alimentación y en la organización de las explotaciones, lo que la hace técnicamente accesible también para las pequeñas y medianas empresas".

"La tecnología está lista y la sostenibilidad es evidente, pero la economía es frágil. Hoy en día, la dimensión económica de los piensos a base de insectos es tan inestable que corre el riesgo de convertir una revolución anunciada en una oportunidad perdida. No podemos permitirnos que la sostenibilidad siga siendo un lujo experimental: es necesaria una coherencia real entre las ambiciones ambientales y la rentabilidad", subraya Vecchio.

El verdadero desafío, subrayan los autores, no es por tanto técnico, sino económico y de mercado.

Esta distancia entre el discurso de la sostenibilidad y la sostenibilidad económica real no se limita al ámbito de las explotaciones.

El verdadero reto es pasar de la sostenibilidad teórica a la rentabilidad real

Trucha arcoíris viva

Fernando Sanz, director comercial de Skretting España señala a misPeces que "el verdadero punto crítico sigue siendo la capacidad de industrializar estos proyectos. Muchas iniciativas no son competitivas en términos de costes y, sin un cambio de modelo, corren el riesgo de no sobrevivir cuando desaparezcan las subvenciones". El problema de fondo, explica el experto, "es el desequilibrio entre inversión, costes de producción y mercado". En el sector de los piensos, añade, "la sostenibilidad por sí sola no genera márgenes suficientes para sostener procesos industriales tan costosos".

Los resultados ponen de relieve una brecha creciente entre las ambiciones europeas en materia de sostenibilidad y la realidad operativa de las explotaciones. Aunque los piensos a base de insectos están plenamente alineados con el Pacto Verde Europeo y con el Plan de Acción para la Economía Circular, los productores siguen percibiendo un apoyo institucional insuficiente y señales de mercado poco claras.

Según los autores del estudio, un mejor seguimiento de las fases posteriores a la adopción, incentivos específicos y una comunicación más eficaz hacia los consumidores sobre los beneficios ambientales podrían favorecer una mayor difusión.

El estudio lanza un mensaje claro a responsables políticos, fabricantes de piensos y operadores del sector: probar una innovación sostenible no equivale a adoptarla. Sin una verdadera sostenibilidad económica y sin la implicación del mercado, incluso las soluciones más prometedoras corren el riesgo de quedarse en un nicho.

Para que la harina de insectos se convierta en un ingrediente realmente extendido en los piensos para acuicultura, la transición deberá ir más allá de la explotación, implicando a las políticas públicas, a las cadenas de suministro y a los consumidores.

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